Ciudad de México.- Cuando el boxeador estaduunidenseEmilie Griffithescuchó la frase “Eres un maricón” y sintió la mano del cubanoBenny Kid Pareten su trasero, no fue necesario que le tradujeran lo que había dicho su próximo rival.

Griffith sabía muy bien a lo que se refería y arriba del ring se arrepentiría por haberlo dejado en ridículo delante de todos, durante la ceremonia de pesaje.

La pelea se registró la noche del 24 de marzo de 1962, en elMadison Square Gardenla legendaria arena deNueva York, Estado Unidos.

Maté a una persona y la mayoría me entendió y me perdonó. Pero amo a un hombre y muchos piensan que es un pecado imperdonable, que eso me hace una mala persona. Así que, aunque nunca fui a la cárcel, estuve preso casi toda mi vida”

Es un fragmento del libro‘Nine, ten and out! The two worlds of Emile Griffith’, la biografía que publicó su amigo promotor, manager y escritor Ron Ross luego de la muerte del peleador en el 2013.

​A pesar de que Griffith iba dominando la contienda, el estadunidense salió al sexto round y sorpresivamente visitó la lona, lastimado llegó a su esquina para el minuto de descanso, salvado por la campana.

En ese momento su entrenadorGil Clancyle dijo:

Cuando vuelvas a la pelea, quiero que no dejes de pegarle hasta que caiga sobre tu hombro o el árbitro te frene. Sigue pegando hasta que te paren”.

Emilie salió al sexto round y no dejó de lanzar golpes hasta el 12, cuando 29 golpes seguidos, 18 de ellos en seis segundos, dejaron al cubano sin respuesta. Tarde, el réferiRudy Goldsteindetuvo la contienda.

En camilla, Kid fue retirado inconsciente y trasladado alHospital Roosevelten donde perdió la vida días después a causa de unahemorragia cerebral.

Y es que la vida del campeón de peso welter y medio de la década de los sesentas nunca fue fácil, con un récord de 85 victorias, 24 derrotas y un empate, en esa época la homosexualidad era vista como una perversión enEstados Unidos.

Además una práctica prohibida y perseguida por lo que debía mostrarse ante el público como un buen estereotipo de boxeador para no ser discriminado, por decir lo menos.

Fuente: Milenio