Ciudad de México.- Solo 19 por ciento de los mexicanos encuestados podrá asistir a la Copa del Mundo 2026, de acuerdo con el informe “Copa Mundial 2026, la voz de los mexicanos” presentado por Ipsos, consultora especializada en estudios de mercado. La encuesta realizada a 500 personas en el país reveló que 52 por ciento indicó “no (irá), pero sí me gustaría”, evidenciando una brecha económica que limita el acceso de la mayoría de la población mexicana al máximo evento futbolístico.
Jorge Vargas, director general de Ipsos, denominó este fenómeno como “gentrificación del futbol” durante la presentación del informe, término que describe cómo el acceso a eventos deportivos de alto nivel se limita a sectores de mayor poder adquisitivo. La gentrificación del futbol refleja una tendencia global donde los precios de boletos y gastos asociados excluyen a grandes segmentos de aficionados tradicionales, transformando la experiencia de asistir a un Mundial en un privilegio de pocos.
¿Cuáles son los principales obstáculos para que los mexicanos asistan?
El costo de los boletos representa la barrera más significativa para los aficionados mexicanos, según los datos de la encuesta de Ipsos. Más allá del precio de entrada, los gastos de hospedaje, transporte, alimentación y otros servicios durante el torneo incrementan exponencialmente el presupuesto necesario para disfrutar del evento en vivo. Este análisis de Ipsos subraya que la gentrificación del futbol no solo afecta el acceso inicial, sino toda la experiencia integral de asistencia a la Copa del Mundo.
La investigación también identificó que muchos aficionados, aunque desean presenciar los partidos, deben renunciar a esta experiencia debido a limitaciones económicas familiares y de ingresos. El 52 por ciento que expresó interés pero imposibilidad de asistencia representa a millones de mexicanos que crecieron viendo Mundiales en televisión y ahora se ven forzados a mantener esa modalidad. Esta realidad contrasta con generaciones anteriores cuando el acceso a eventos deportivos de magnitud era más democrático en términos de precios relativos.
¿Cómo impacta la gentrificación del futbol a la experiencia global del Mundial?
La gentrificación del futbol 2026 plantea interrogantes sobre quién será la audiencia presencial en los estadios mexicanos, estadounidenses y canadienses durante el torneo. Cuando solo el 19 por ciento de una muestra representativa de mexicanos puede costear la asistencia, los estadios se poblarán principalmente con aficionados internacionales de mayor poder adquisitivo y sectores mexicanos de clase alta. Este cambio demográfico alterará la atmósfera tradicional de los Mundiales, donde históricamente la pasión local ha sido fundamental.
Según el informe de Ipsos, la gentrificación del futbol también genera implicaciones comerciales y sociales significativas para México como país anfitrión. La experiencia de fans locales limitada a través de televisión significa menor conexión emocional con el evento, mientras que la economía local podría beneficiarse de visitantes extranjeros pero perderá la participación económica de millones de mexicanos que de otra forma hubieran gastado en servicios turísticos, comercio y entretenimiento alrededor del torneo. Este patrón refleja una tendencia más amplia en el deporte profesional donde la comercialización ha priorizado ganancias sobre inclusión.
¿Qué perspectivas plantea el estudio para futuras generaciones?
La investigación de Ipsos evidencia un cambio estructural en cómo se experimenta el futbol mundial a nivel popular, con potencial impacto en la lealtad de aficionados jóvenes. Si la próxima generación de mexicanos crece sin la oportunidad de presenciar un Mundial en vivo debido a limitaciones económicas, podría afectar la pasión y el sentido de pertenencia que históricamente ha caracterizado al futbol mexicano. La gentrificación del futbol, aunque beneficia a inversionistas y empresas mediáticas, fragmenta la comunidad de aficionados según capacidad de pago.
En resumen, solo 19 por ciento de los mexicanos encuestados por Ipsos podrá asistir a la Copa del Mundo 2026, mientras 52 por ciento desearía ir pero no puede costear la experiencia, revelando una gentrificación del futbol que transforma el acceso al evento más importante del deporte en un privilegio económico en lugar de una experiencia compartida por millones.
Fuente: Tribuna del Yaqui
