Hermosillo, Sonora.-Hay semanas que no solo se juegan, se viven. Y la de los Rayos de Hermosillo fue un golpe de autoridad envuelto en tres victorias que, más allá de la estadística, empiezan a cambiar el pulso emocional del equipo en la Liga Mexicana de Básquetbol Cibacopa.
Porque ganar siempre importa, pero hacerlo cuando el panorama exige respuestas, pesa distinto. Hermosillo no solo sumó triunfos; empezó a sacudirse la duda. Y en una liga donde el calendario no perdona, encontrar esa inercia puede ser la diferencia entre solo competir y ser protagonista, como ha sido el caso de Rayos, que ha clasificado siempre a playoffs y llegado a nueve finales, con cuatro títulos.
En el centro de este ajuste aparece la figura de Jaime Fuentes, el nuevo head coach, que a diez años de su llegada ahora toma las riendas del equipo. No llegó con estridencias ni discursos de redención inmediata. Lo suyo ha sido más quirúrgico: ordenar, simplificar, darle sentido a cada posesión. Bajo su mando, Rayos juega con otra claridad, como si cada pieza comenzara, por fin, a entender su lugar en el tablero y ganando cuatro de seis partidos.

Kiandre Gaddy sigue dando de que hablar
Y entonces aparecen los nombres propios, esos que le dan textura al relato. Kiandre Gaddy maneja los tiempos con la serenidad de quien entiende que no todo se gana a velocidad; hay momentos para acelerar, otros para pensar y unos más para encestar las canastas que definen partidos.
RJ Felton, en cambio, irrumpe: puntos que caen como dagas cuando el partido se aprieta, presencia que incomoda al rival. Y ya sea en la pintura o el perímetro, Jordan Henderson hace el trabajo menos vistoso pero imprescindible, ese que no siempre se aplaude, pero que sostiene partidos.
Lo interesante no es solo que Rayos ganó, sino cómo lo hizo. Hay una intención, una narrativa en construcción. Las posesiones son decisiones bien planeadas. La defensa comienza a tener carácter. Y en ese proceso, el equipo empieza a parecerse a lo que puede ser.
Tres victorias no definen una temporada, pero sí pueden marcar un punto de quiebre. En torneos como el Cibacopa, donde todo ocurre rápido y sin margen para nostalgias, aprender a ganar temprano es casi una obligación. Hermosillo lo está haciendo justo a tiempo. Porque al final, el basquetbol, como casi todo, también es cuestión de momentos. Y este, el de Rayos, empieza a encender.
Fuente: Tribuna del Yaqui
