Reino Unido.-LaReina Isabel IIa través de su cuenta de Instagram a compartido un fragmente delfestejocomouna civil máspor las calles de Londres el fin de laSegunda Guerra Mundialal lado de su hermana, laPrincesa Margarita, que entonces tenía 14 años.
Con tan solo 19 años, la entoncesPrincesa Isabel,recordó que ella y su hermana le pidieron a sus padres, elRey George VIy laReina Isabel, que le permitieran salir a observar la alegría que inundaba al país tras el fin de largos años sumidos en la oscuridad e incertidumbre de la guerra, quienes tras una resistencia y varias negaciones aceptaron.
Claramente no dejaron a la heredera al trono y la segunda en línea ir solas a las calles donde corrían peligro, por lo que fueron acompañadas por un grupo de 16 miembros más confiables delPalacio de Buckingham, en los que estaba incluida su prima Margaret Rhodes, Jean Woodroffe,Lord Porchester(el rumoreado amante de Isabel II) yPeter Townsend(el gran amor de Margarita).
La monarca recuerda que en el aire se sentía la alegría y el deseo de ver a los reyes, pues miles de personas se acercaban al frente del palacio viendo al balcón esperando, el grupo decidió unirse y se llevaron una gran sorpresa cuando todos enloquecieron de felicidad al ver salir a los soberanos del Reino Unido en 1945.
Isabel II recordó que por temor a ser reconocida la gorra del uniforme militar que le fue prestada la bajo hasta sibre sus ojos, sin embargo, uno de los oficiales que lo acompañaba le pidió se la acomodara señalando que no estaría con alguien que portara mal su uniforme.
Nos aterraba que nos reconocieran, así que me puse la gorra del uniforme sobre los ojos. Un oficial de Granaderos de nuestro grupo de unas 16 personas dijo que se negó a ser visto en compañía de otro oficial vestido de manera inapropiada. Así que tuve que ponerme la gorra adecuadamente”, recordó la reina.
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En dicha entrevista también se pasaron fragmentos de las primas de Isabel II y Margarita, sobresaliendo el recuerdo de Lady Trumpington, quien aseguró que las royal no podrían haber sido reconocidas a simple vista.
Nos apresuramos hacia el centro de Londres. Estaba Humphrey Lyttelton tocando su trompeta como un loco en la parte trasera del camión. Tenía una amiga que era guardaespaldas de la reina, así que la vi a ella y a la princesa Margarita mientras caminaban por las calles de Londres. Pero eran personas como cualquier otro, apenas nos dimos cuenta de su presencia”, escribió Lady Trumpington.
Cabe mencionar que en esta aventura la actual reina sacó su lado aventurero y se adentró al hotel Ritz alterando la tranquilidad pues comenzaron a bailar ella y su grupo en la pista, animando tanto que incluso se realizó una conga, después salieron para regresar al castillo por el Green Park, no sin antes una travesura de uno de sus acompañantes.
Filas de personas desconocidas unían sus brazos y caminaban por Whitehall, nosotros avanzamos en una ola de felicidad y alivio. También recuerdo que alguien en nuestro grupo se intercambió sombreros con un marinero holandés; el pobre hombre tuvo que venirse con nosotros para recuperar su sombrero”, rememoró con una risa.
Durante su regreso por el parque el grupo presenció muestras inapropiadas de amor, pues las parejas se besaban e incluso hacían el amor sin importarles el público. Una vez atravesaron el lugar y llegaron al frente de Buckingham pudieron presenciar casi a la media noche una segunda aparición de sus padres, quienes al entrar esperaron por ellas en el gran salón.
Tuvimos suerte al ver a mis padres en el balcón, después de haber hecho un poco de trampa al enviar un mensaje a la casa diciendo que estábamos esperando fuera”, concluyó la reina.
Sin duda una de las historias más entrañables y sorprendentes de la monarca del Reino Unido, pues muestra el lado juvenil, alegre y atrevido de una caracterizada dura, fría e implacable líder.
Fuentes: Instagram theroyalfamily, Vanity Fair
