Ciudad de México. – El realizador mazahua Alfredo Guzmán Cayetano ganó el apoyo del Instituto Mexicano del Cine para desarrollar su primer documental titulado “Estrella de Tlalpujahua, en mazahua yo cuidé”, proyecto que busca recuperar la narrativa de la Ciudad de México desde la perspectiva indígena.
Su obra fue seleccionada entre 19 proyectos en la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, una iniciativa que reconoce y financia trabajos audiovisuales desde voces históricamente marginadas.Guzmán Cayetano expresó su intención de recuperar la Ciudad de México para la comunidad mazahua a través de una estética cinematográfica innovadora. El documental se inspira en “Hiroshima, mon amour”, la película de 1959 dirigida por Alain Resnais, una obra experimental que mezcla narrativa personal con reflexiones históricas. Esta influencia sugiere un enfoque artístico que combina memoria colectiva con perspectiva individual, permitiendo que la voz mazahua sea escuchada en espacios culturales dominantes.
¿Cuál es el propósito del documental de Alfredo Guzmán?
El realizador busca reposicionar la narrativa de la capital mexicana desde la experiencia y cosmovisión del pueblo mazahua, históricamente desplazado en los relatos oficiales sobre la Ciudad de México.
“Estrella de Tlalpujahua, en mazahua yo cuidé” propone una revisión crítica del territorio urbano a partir de identidades indígenas que han habitado y transformado la metrópolis. El título mismo, que incluye palabras en mazahua, enfatiza la importancia de recuperar lenguas y saberes ancestrales en espacios públicos.
La influencia de la estética de Resnais en el proyecto indica un interés por experimentar con formas narrativas no convencionales. “Hiroshima, mon amour” utiliza la fragmentación temporal, la mezcla de archivos históricos con testimonio personal, y la reflexión sobre cómo la memoria colectiva se entrelaza con experiencias individuales. Guzmán Cayetano adapta estas técnicas para contar historias mazahuas que han sido silenciadas en narraciones dominantes sobre la capital.
¿Qué representa el programa de estímulos del Instituto Mexicano del Cine?
El Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes representa un reconocimiento institucional hacia la necesidad de democratizar la producción cinematográfica en la región.
Según el Instituto Mexicano del Cine, esta octava convocatoria recibió múltiples solicitudes de realizadores indígenas y afrodescendientes, de las cuales 19 fueron seleccionadas para financiamiento. El programa busca visibilizar perspectivas históricamente marginadas en la industria audiovisual mexicana y centroamericana.
Los 19 proyectos seleccionados incluyen documentales, cortometrajes y trabajos experimentales que abordan temas de identidad, territorio, derechos humanos y memoria colectiva.
El financiamiento permite que comunidades indígenas como la mazahua accedan a recursos técnicos y financieros tradicionalmente concentrados en productoras urbanas de mayor escala. Esta democratización del cine representa un paso hacia la equidad representativa en la pantalla mexicana.
¿Por qué es importante la participación mazahua en cine independiente?
Los pueblos indígenas de México representan aproximadamente el 7.1 por ciento de la población nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, pero su presencia en producción cinematográfica es significativamente menor.
La participación de realizadores como Alfredo Guzmán Cayetano contribuye a rebalancear esta brecha representativa. El cine indígena permite que comunidades como la mazahua ejerzan agencia sobre sus propias narrativas, evitando interpretaciones externas o estereotipadas.
La Ciudad de México, donde históricamente convivieron múltiples pueblos indígenas antes de la conquista y hoy alberga importantes poblaciones migrantes indígenas, es un territorio simbólicamente relevante para esta narrativa de recuperación.
“Estrella de Tlalpujahua, en mazahua yo cuidé” plantea una pregunta política: ¿a quién pertenece la memoria y el espacio urbano de la capital? Responder desde la voz mazahua implica descolonizar los relatos sobre la metrópolis.
En resumen, el documental de Alfredo Guzmán Cayetano representa una apuesta por recuperar la presencia mazahua en la narrativa de la Ciudad de México mediante una estética cinematográfica experimental, financiado por el Instituto Mexicano del Cine a través de su programa de estímulos para comunidades indígenas. Esta iniciativa contribuye a democratizar la producción audiovisual en México y a reconocer saberes ancestrales que han sido históricamente marginados en espacios culturales urbanos dominantes.
