Ciudad de México.-Luis Valdovinos, de 46 años,es de los muy pocos organilleros que quedan en calles de laCiudad de México.

Sin embargo, ante las medidas tomadas por elcoronavirus, Luis está tardando más de lo habitual en obtener los 300 pesos (casi 12 dólares) diarios que suele ganar como músico callejero.

Y es que la soledad en la vía pública que ha dejado la pandemia lo va dejando cada día con menos clientes.

Así lo lamenta mientras pide dinero por la música de su organillo, un pesado instrumento cuyo sonido melancólico se agudiza en tiempos deCovid-19:

Los que tienen, tienen, y chín…ese el jodido. Todo México se espanta, hay negocios que cierran, desgraciadamente los que vivimos al día somos los perjudicados”.

Luis es parte del 56 por ciento de mexicanos que trabaja en la informalidad, (sin registros contables o seguridad social) y que le es imposible encerrarse en casa ante la pandemia.