Ciudad de México.-“Código de guerra” lo llamaron enItalia, semanas atrás, y el mundo se estremeció ante tal decisión, que comprendía el evaluar la situación de cada paciente infectado porCovid-19y decidir a quién brindarle los tratamientos críticos y a quién no.

El principal problema del nuevocoronaviruses su rápida propagación, logrando infectar a un gran número de personas en poco tiempo, lo que ha provocado que los sistemas de salud de cada país en donde se han presentado casos se colapsen.

De no aplicarse adecuadamente las medidas demitigación, el panorama para México puede ser muy similar; es por ello que el Consejo de Salubridad General (CSG) ha publicado la ‘Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica’.

El CSG comparte la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica, coordinada por los doctores María de Jesus Medina y Cesar Palacios González del Comité de Ética del Consejo, para hacer frente a la pandemia de COVID-19.https://t.co/vqws73jbLT

— Consejo de Salubridad General (@DeSalubridad)April 11, 2020

  • Panorama crítico

El documento presentado por quien funge como la máxima autoridad de Salud durante lapandemia, explica los procedimientos que habrán de aplicarse en caso de que el sistema de Salud del país se vea sobrepasado por el virus.

En él se detalla la creación de un ‘triaje’, conformado por un médico intensivista o urgenciólogo; un profesional de la enfermería intensivista o de urgencias médicas y administrador(a) del Centro de Salud, cuyo objetivo será determinar a qué pacientes se les asignarán recursos escasos de medicina crítica, y a quiénes no. En situaciones donde no existe una emergencia desalud pública, la práctica médica cotidiana y la práctica de salud pública operan de manera simultánea, pero con objetivos que pueden ser contrarios.

En la práctica médica cotidiana el objetivo primordial es prevenir, tratar o curar las enfermedades o padecimientos de un paciente en específico, mientras que en salud pública el objetivo primordial es que la salud de la población sea lo mejor posible de acuerdo a la cantidad de recursos disponibles. Sin embargo, durante una emergencia de salud pública, como la de Covid-19, la práctica médica cotidiana se subsume a la práctica de salud pública, dado que es esta última la que tiene las herramientas necesarias para reorganizar el ámbito de la salud y hacer frente al problema.

  • Una fuerte decisión

Un ejemplo es: Si dos pacientes (A y B) de 80 y 20 años, respectivamente, necesitan un ventilador. Si paciente A lo recibe vivirá 7 años más; si paciente B lo recibe vivirá 65 años más.

En ese sentido, se busca salvar la mayor cantidad de ‘vidas que puedan completarse’, que se entiende como aquella que aún no ha pasado por los diferentes estados de desarrollo bio-psico-social humanos (infancia, adolescencia, edad adulta, vejez).

Ante el panorama tan crudo que supone el que puedan tomarse decisiones de tal magnitud, el documento señala que no se trata de elegir quién muere, sino quién sobrevive. Para ello se toman en consideración una serie de factores que determinan las condiciones en que se encuentra cada paciente y las probabilidades que tiene de sobreponerse a la enfermedad.

A pesar de que México no ha llegado a la situación crítica, el sistema de Salud ya comenzado a delinear este mecanismo.