Chihuahua, Chihuahua.-La tarde del lunes 20 de junio se reveló que un sujeto armado, presuntamente integrante de una célula criminal perteneciente alCartel de Sinaloay quien fue posteriormente identificado comoJosé Noel Portilloalias‘El Chueco’, ultimó ados sacerdotes jesuitasasí como a un guía de turistas que se encontraban en unaIglesia de Cerocahui, en la sierra Tarahumara de Chihuahua, situación que sacudió a la opinión pública y por lo que otro sacerdote, quien fue testigo de los hechos, ha revelado más detalles del crimen.
En entrevista paraRadio Fórmula,Javier‘El Pato’Ávila, sacerdote que también se encuentra en la región, no solo lamentó que a él no lo hubiera ultimado el antes mencionado, sino que además aseguró, estuvo conversando con el pistolero por alrededor de una hora pues notó que estaba en estado inconveniente ya que iba bajo el efecto de las drogas y, luego de analizar los hechos,pidió perdón al clérigo para después escapar del sitio con los cuerpos de los occisos.
“El interrogante de quien queda con vida es por qué a mí no me mató. Él estaba en medio de los dos sacerdotes cuando el delincuente con el arma en la mano mata a uno, cae; después se dirige al superior jesuita, también lo mata; pero el asesinato del tercero no siguió”, dijo el sacerdote.

Cabe destacar que el pasado mates 21 de junio, el sacerdote también había ofrecido entrevistas a medios locales en donde relató que al momento de los hechos,recibió una llamada telefónicaen donde le advertían sobre el ataque al guía de turistas, el cual se reveló, estaba escapando de ‘El Chueco’, algo por lo que había ingresado al templo en donde los sacerdotesJavier Campos MoralesyJoaquín César Mora Salazartrataron de mediar la situación pero el objetivo no se cumplió, por lo que también fueron atacados por el hombre de 30 años de edad quien es buscado desde2018por haber asesinado a un turista de origen estadounidense.
“Le dijo: ‘cálmate, espérate’ y también lo mató; (al Chueco) lo conoce porque es líder de la región (…) según dicen, iba fuera de sí, drogado, alcoholizado…”m narró ‘El Pato’ Ávila.

Al narrar cómo sucedieron los hechos, quedó confirmado que el ataque no fue perpetrado por un grupo armado, sino por una sola persona; sin embargo, pese a que no había más pistoleros, remarcó queno fue posible hablar con éldebido a que su estado de salud no era el óptimo ya que lucíadesorientadoe invadido por la euforia que lasdrogas y el alcohol que había consumido.
- Así se llevaron los cuerpos
De acuerdo con los primeros reportes, un grupo depersonas ligadas a ‘El Chueco’, arribaron a la iglesia a bordo de unacamionetaen dondecomenzaron a subir los cuerposdel guía de turistas y de los sacerdotes jesuitas, algo por lo que tanto el sacerdote Ávila como algunos miembros de la comunidad,clamaron para conservar los restosy darles sepultura; no obstante, los presuntos sicarios se negaron y se los llevaron con rumbo desconocido.
“Por favor, mínimo déjame los cuerpos, no te los lleves”, fue lo que el padre dijo al momento que los restos se introdujeron a la camioneta tipo Pickup.
Aunque desde el momento de los hechos las autoridades municipales, estatales e incluso federales han montadooperativos de seguridad, al tiempo de buscar los restos de los occisos, el sacerdote aseguró que para él se trató de un momento muy complicado, pues antes de abandonar el templo, los criminales los amenazaron con no decir nada o de lo contrario, regresarían para ultimarlos también.
“Hasta ahorita yo creo que se le había respetado a la figura del sacerdote, se le había respetado en Chihuahua, en Tarahumara, ya no hay respeto, ya no hay eso por lo visto y bueno es una gracia de Dios que nos concediera dar la vida por los demás”, lamentó el sacerdote a los medios.
Fuente: Tribuna