Ciudad de México.-La temporada deDía de Muertoses la época perfecta para recorrer y recordar aquellos lugares de laCiudad de Méxicoque entre sus paredes esconden leyendas únicas y terroríficas. Ahora, es el turno delTeatro Fru Fru, uno de los recintos culturales emblemáticos de laCDMX. Este lugar ha sido modificado en reiteradas ocasiones y, muchos dicen, está embrujado.
Este recinto se encuentra en la calle deDoncelesnúmero 24, en elCentro Históricode la Ciudad de México, se trata de un lugar reconocido por su excéntrica decoración y por haber sido sede de espectáculos controversiales y atrevidos, además de ser hogar de numerosos fantasmas y leyendas. ElTeatro Fru Frufue inaugurado con la obra Naná, una adaptación de la novela homónima del escritorÉmile Zola, producida y protagonizada por Irma Serrano. Esta obra fue controversial y exitosa, y se mantuvo en cartelera alrededor de dos años.
Durante la década de los noventa, este lugar abrió y cerró sus puertas intermitentemente como sede de espectáculos nocturnos, pero cerró nuevamente en el 2003 para ser reabierto solamente de manera esporádica, a causa de los supuestos problemas legales de su dueña y las leyendas de sucesos paranormales que lo rodeaban.

El lugar forma parte de un recorrido de leyendas que organizan diversas operadoras turísticas para visitar sitios embrujados y escenarios de leyendas, como elEsperanza Iris, elGran Hotel de la Ciudad de México, la Catedral,la Casa de los Ahorcados, entre otros. Estas visitas se llevan a cabo durante la noche. Un guía se encarga de narrar las historias más tenebrosas de cada lugar, como las que ocurren en este recinto teatral que fue el primero en México en contar con electricidad y que sigue cautivando con sus vitrales, sus balcones y sus espacios llenos de misticismo.
Miles de historias fabulosas circulan en torno alFru Fruen su época de esplendor bajo la batuta de La Tigresa en los 1970’s y 1980’s. Las más macabras giran en torno a los supuestos rituales de magia negra y satanismo que supuestamente practicaba su propietaria. Una de tantas dice que La Tigresa sacrificaba un macho cabrío en el escenario del teatro como ofrenda a Satanás para asegurar el éxito de sus obras. También dicen que en una de las galerías abandonadas del teatro había un maniquí elegantemente ataviado sentado en los restos de una butaca. Dicho maniquí, según cuentan testigos, aparecía en un lugar diferente cada mañana. Se dice que dicho muñeco, era la encarnación del demonio que cuidaba deLa Tigresa.Estas historias han contribuido a tejer un mito alrededor del célebre recinto.
Fuente: Tribuna