Ciudad de México.-Dentro de un año exactamente, México se jugará su futuro inmediato, pues elegirá al próximo presidente de la república tras agotarse el tiempo deAndrés Manuel López Obradorcomo titular delPoder Ejecutivo.

Pero no sólo eso, sino que también habrá de renovar tanto la Cámara de Diputados como el Senado, amén de queCiudad de México,Tabasco, Veracruz,Puebla, Jalisco,Chiapas, Guanajuato, Morelos y Yucatán elegirán nuevos gobernadores.

Se tratará, entonces, de una macro elección en la cual habrá mucho más en juego que unos simples resultados: “se tratará, básicamente, de la confrontación de dos visiones de país, uno que mantendrá el estilo de Morena, y otro que apela a un perfil menos radical, más cauto, pero que a la vez tiene el peso específico de su pasado, que le aleja de la credibilidad ciudadana” explica el especialista Jaime Maravilla.

  • Por el monopolio

ElMovimiento de Regeneración Nacionalva por el resto, por aquello que no ha logrado y que, prácticamente, le dejaría el poder casi absoluto. De ganar, como se prevé, la gubernatura en elEstado de Méxicoel domingo próximo, al 2 de junio de 2024 llegaría con 21 gubernaturas de 32, número que crecería a 23 si consideramos a San Luis Potosí y a Morelos, gobernados por partidos aliados.

De acuerdo con las últimas encuestas en los nueve estados que tendrán comicios para elegir gobernador, en seis el partido oficial vencería, es decir, terminaría en 2024 con 25 entidades bajo su yugo, siendo Nuevo León, Coahuila, Durango, Chihuahua y, teóricamente, Guanajuato, Jalisco y Yucatán las únicas en manos de un partido ajeno a Morena.

Aunque el principal objetivo del presidente Andrés Manuel López Obrador no son los gobiernos estatales, “que sólo le ayudan al ego y a extender su imagen hacia más rincones del país, pero no le ayudan a modificar lo que le importa, que es la Constitución”, explica Diego Valadés a El País, sino el Congreso.

Tal como lo anunció cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le tumbó la primera parte del Plan B electoral, el presidente ya echó a andar su Plan C, el cual consiste en tener la mayoría absoluta tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

Ahí viene el ‘Plan C’. No tiene remedio el Poder Judicial, está podrido, están actuando de manera facciosa”, reclamó AMLO a inicios del mes pasado. “Para poder reformar la Constitución se necesitan 334 diputados. ¡Hay que ir por los 334 en la próxima elección! Ese es el ‘Plan C”, agregó.

El presidente, frustrado porque el Poder Judicial ha limitado sus intentos por hacer reformas y tomar decisiones arbitrarias, pretende que su sucesor cuente con algo que no: la mayoría en el Legislativo para hacer y deshacer con una Constitución ya rebosante de remedos.

  • Por la subsistencia

La oposición, por su parte, se encuentra mu lejos del desfile. Desarticulada y con poco arraigo entre la ciudadanía, no se ve cómo pueda ser competitiva en la elección presidencial. Ni Lilly Téllez, ni Santiago Creel, Alejandro Moreno o Ricardo Anaya encienden los ánimos del electorado, por lo que realmente carecen de opciones de triunfar sobre cualquiera que sea el candidato o la candidata del partido guinda; esto de acuerdo a todas las encuestas realizadas hasta el momento.

El Partido Revolucionario Institucional podría llegar tan malherido al 2024 que sólo gobernaría un estado, por lo que pasaría a ser un instituto político minoritario junto al Partido de la Revolución Democrática (PRD), prácticamente sin representantes populares.

El PR corre el riesgo de quedar como un partido bisagra, como el Verde o el PT, ya es un socio incómodo para otros partidos”, explica Francisco Abundis, analista de Parametría.

El Partido Acción Nacional (PAN), por su lado, es el que se mantiene con cierta influencia debido a los estados que domina políticamente, pero al no tener un candidato relevante, podría perder mucha presencia a nivel federal, sobre todo en las Cámaras, que es donde AMLO anhela triunfar.

Entretanto Movimiento Ciudadano no termina de definirse, aunque tres de sus caras más visibles coquetean con abanderarlo en un año, la realidad es que se desconoce si terminará aceptando unirse al bloque opositor en una posible gran alianza, o irá por su lado.

El partido que gobierna Jalisco y Nuevo León comienza a ver que no le alcanza para competir, a tal grado que declinó participar en los comicios del Estado de México al reconocer que, de hacerlo, no tendría opción alguna de vencer.

El problema de que la oposición esté tan débil y desmembrada radica es que un gobierno de corte autoritario no tiene quién le plante cara, lo rete y se convierta en un rival digno; un país sin oposición deja a merced de la autoridad a la democracia y que la mancillen es el riesgo más elevado”, explica el analista Enrique Fuentes.

  • Contrarreloj

A partir de hoy, el tema político se centrará en la elección del 2024. Primero, será el proceso interno de Morena para ver qué corcholata será la ungida como la candidata; el partido guinda se encuentra en negociaciones para realizar un proceso que se avizora áspero, pues los aspirantes presionan y entre ellos hay más diferencias que concilios.

Después tocará el turno a la oposición para seleccionar a su candidato, pero antes de ello los partidos que la conforman tendrán que acordar la estructura sobre la cuál montarán la alianza electoral, algo que no tampoco será un camino de rosas.

Luego, habrá que ver la forma en que se resuelven las candidaturas a las diputaciones federales, senadurías, gobernador, etcétera. Por tanto, se aguardan crueles guerras intestinas.

92 millones podrán votar en 2024

Se renovarán:

9 gubernaturas

128 senadores

500 diputados federales

30 Congresos locales

Fuente: Tribuna