Ciudad de México.-El presidenteAndrés Manuel López Obradorsuele ir un paso delante tanto de sus seguidores como de sus rivales; mejor político quegobernante, el tabasqueño no iba a permitir que ninguna de sus huestes le adelantara por laizquierdaen busca de sucederlo en la titularidad delEjecutivo.
Por ello, la semana pasada improvisó una cena, a la cual fueron invitados tanto los suspirantes a la Presidencia de la República, como gobernadores y líderes en el Congreso: el mensaje fue claro, aquí nadie se brinca las formas, y las formas son las que él dispone.
De esta manera, López Obrador dictó las reglas del proceso interno delMovimiento de Regeneración Nacional(Morena), y todos debieron aceptar, pues sin su venia, claramente no podrían avanzar.
Así, hoy por hoy el tema político nacional es Morena y la sucesión. El presidente así lo planeó y todos picaron el anzuelo: el circo está puesto ya con seis pistas simultáneas, unas más llamativas que otras, pero finalmente será un baile de media docena de políticos a los que no les importa perder la dignidad por lograr aparecer en la boleta electoral en un año.
- Acuerdos
Después de meses de disputas internas, choques, señalamientos y acusaciones, Morena logró posicionar a los seis precandidatos:Marcelo Ebrard,Claudia Sheinbaum,Adán Augusto López,Ricardo Monreal,Manuel Velascoy Gerardo González Noroña.
De acuerdo con los expertos, el tener a seis en las encuestas para seleccionar al candidato es una decisión tan salomónica como falsa, pues se entiende que realmente sólo tres de ellos tienen posibilidades reales de vencer.
Hablamos de que el juego está entre dos, quizá tres, por lo que sumar gente y encuestas no es más que una forma de alargar el proceso, incluso meterle ruido”, expuso Héctor Aguilar Camín.
Las encuestas son claras, y aunque los porcentajes varían, Claudia Sheinbaum es la preferida por el electorado, seguida de cerca por Marcelo Ebrard, un perfil más abierto e internacional, alejado de los radicalismos que la aún Jefa de Gobierno de la Ciudad de México suele tocar.
En un tercer lejano lugar está Adán Augusto López, el ojito derecho y hombre de todas las confianzas del presidente.
Pronto veremos cómo se va dando el proceso, pero realmente lo que esperamos es que sea una pelea de dos; por eso mismo es importante que no haya entrometimientos, que nadie intente cargar los dados, ni el presidente, ni los gobernadores o dirigentes del partido”, explica el politólogo Andrés Sumano.
- Disputa
Lo que todos vaticinan es que, con el correr de los días, el tono de la contienda interna se eleve, y aunque en los acuerdos se aseguró que no habrá debates, los analistas creen que, al menos Ebrard empujará con fuerza para que el ejercicio se dé.
Ebrard debe jugar al disidente, pero sin salirse del ala protectora del presidente; él sabe que necesita seguir ligado a López Obrador, entonces será cauto, pero también buscará imponer su visión de país”, explica el analista Genaro Lozano.
Con esto, el ex Canciller pretende dejar aSheinbaumcomo la candidata oficial, la que seguirá a pie juntillas los designios deLópez Obrador, incluyendo sus errores y excesos; de esta forma “Ebrard puede acercarse a parte de la oposición y de los neutrales, que no ven bien un estilo radical de gobierno, mucho menos uno necio y que insista en polarizar”, argumenta Bárbara Anderson, quien a su vez recuerda que mientras fue secretario de Relaciones Exteriores, fue el funcionario mejor calificado.
Por su parte, laJefa de Gobiernode la capital buscará mantener su línea, una que no la saque del camino que lleva trazando desde hace meses, cuando realizaba un día sí y otro también giras proselitistas a destajo, aunque violara las leyes electorales.
Claudia seguirá con el mismo discurso, con la misma imagen, con el semblante, con el perfil; no se prevén cambios, porque también hasta ahora le ha funcionado, aunque su problema es que ya no tendrá, en teoría, el respaldo constante del presidente, quien claramente cargó los dados hacia su lado durante un largo tiempo”, comenta el periodista Raymundo Riva Palacio.
Por su parte, Adán Augusto López, el tercero en discordia, arranca muy atrás, pero con “la confianza de conocer mejor que nadie a López Obrador; el secretario de Gobernación confía en que su perfil similar al de su amigo, le dará las opciones de ser quien lo supla”, se lee en un análisis del prestigiado diario el Post de Washington.
Por lo pronto, todos afilan sus cuchillos.
Fuente: Tribuna