Ciudad de México.-El desaseado proceso para modificar las reglas electorales que llevaron a cabo el presidenteAndrés Manuel López Obrador, sus asesores legales y los legisladores delMovimiento de Regeneración Nacional, todo indica que dejará las últimas secuelas.

Mañana, el pleno de laSuprema Corte de Justicia de la Nacióndiscutirá y votará un proyecto del ministroJavier Laynezque propone anular la segunda parte del “Plan B” electoral de laCuarta Transformación, la cual propone recortar recursos y atribuciones delInstituto Nacional Electoral(INE).

Cabe recordar que en mayo los magistrados votaron por invalidar la primera parte del fallido Plan, argumentando que el Congreso de la Unión incurrió en violaciones al proceso legislativo con tal de aprobar las reformas a la Constitución.

Pues ahora, el ministro Laynez apunta que las mismas irregularidades fueron cometidas en la aprobación de la segunda fracción, por lo que la lógica indica que no existen caminos para que se rechace la anulación, pues por mera congruencia el pleno de la Corte votaría en el mismo sentido.

  • Nuevo golpe

Que anulen en su totalidad el “Plan B” significa una cachetada al posicionamiento del gobierno federal, que puso mucho tiempo y energías en que fuera aprobado, todo en medio de la disputa que mantenía entonces con el INE que encabezaba Lorenzo Córdova, uno de sus más grandes enemigos públicos.

En tiempos de la discusión del citado plan, el oficialismo veía en él la posibilidad de acotar al INE y comenzar así a asentar el cambio del marco electoral, allanando así el camino hacia el 2024; la principal defensa para impulsar el proyecto era que, bajo las nuevas reglas, habría ahorros significativos a la hora de organizar unos comicios, idea que se apegaba a la austeridad republicana tan cacaraqueada por el presidente.

Mientras, la oposición y los especialistas advertían que en realidad la intención era establecer medidas de control con el fin de manipular elecciones, o al menos decantarlas con mayor facilidad hacia el lado oficial.

  • Molestia

Ayer en su conferencia matutina, el presidente López Obrador mostró su molestia por la más que posible anulación de su “Plan B”. En mayo, cuando se echó abajo la primera parte, llamó a los ministros “parte de la oligarquía” y “gente de oposición”, ayer no se quedó callado y con visible enojo, cargó contra los miembros de la Suprema Corte.

Los ministros están alineados, la mayoría, al bloque conservador. Todo el Poder Judicial. Es un Poder al servicio de una minoría, no están al servicio del pueblo, no se imparte justicia tomando como actor principal al pueblo, es un poder al servicio de una élite política y económica, por eso hace falta una reforma al Poder Judicial, lo que se tiene que hacer es que el pueblo elija a los jueces, magistrados, ministros, como se hizo en la época del presidente Benito Juárez”, expuso.

López Obrador reconoció que el proyecto del ministro Laynez tiene toda la pinta de que será aprobado por la mayoría, lo que dijo no sorprenderle: “no es nota”, dijo.

¿Cómo creen ustedes que van a dejar vigente esa ley si ahí se establece que nadie debe de ganar más que el presidente, como lo ordena la Constitución, en el artículo 127? Y los ministros son los primeros que violan la Constitución, el artículo 127, porque ganan tres y hasta cuatro veces más que el presidente”, añadió.

El presidente aprovechó la coyuntura para insistir en que debe hacerse una reforma al Poder Judicial, que a su entender debe cambiar radicalmente, permitiendo incluso la elección por voto directo de los integrantes de la Suprema Corte.

  • Decisiones

En ambas partes del “Plan B” se considera que los trámites realizados para disponer las reformas se hicieron con premura y urgencia injustificadas, ya que las propuestas de ley se presentaron al pleno al iniciar la sesión, prácticamente a medianoche, y se aprobaron en tan sólo cuatro horas, muchas de ellas sin ser leídas, analizadas ni pasar por sus respectivas Comisiones.

Por tanto, los legisladores aprobaron modificaciones a más de medio millar de disposiciones sin consenso ni análisis en conjunto con la oposición, simplemente hicieron valer su mayoría para pasar por encima al concepto de legislar.

Cabe destacar que, en el caso de la anulación de la primera parte del “Plan B”, únicamenteLoretta OrtizyJazmín Esquivel, ambas claramente a favor del gobierno deLópez Obrador, votaron en contra del proyecto.

Fuente: Tribuna