Ciudad de México.-México es joven.Según la ONU, los jóvenes de 15 a 24 años representan actualmente un 16% de la población mundial. Esta cifra, sin embargo, prácticamente se duplica en el territorio mexicano, donde estados como Chiapas registran hasta un 32% de jóvenes en su población.
Si bien estos números hablan por sí solos de la relevancia del colectivo joven en México, el significado de la palabra ‘juventud’ trasciende el ámbito de la demografía. La juventud es sinónimo de desarrollo, transformación, liderazgo, y futuro.
No puede ignorarse el papel determinante de los jóvenes a la hora de modernizar la economía, adaptarse a un mercado laboral cada vez más especializado y cambiante, preservar y promover la cohesión social, y hacer frente a retos globales como el cambio climático.
No obstante, el potencial de los jóvenes mexicanos podría caer en saco roto si no se les dota de las herramientas para tomar las riendas de su futuro. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) entre otros, los adolescentes y jóvenes mexicanos enfrentan una serie de retos que podrían comprometer su desarrollo, así como el de México en su conjunto.
En primer lugar, se estima que el 72% de los adolescentes y jóvenes mexicanos presentan alguna carencia social, tales como el acceso a alimentación y vivienda básica, a la salud, a la seguridad social o a una educación de calidad.
En segundo lugar, la tasa de desocupación juvenil se sitúa en un 6.2%, duplicando la observada en la población adulta. Esto se debe principalmente a la falta de oportunidades laborales al finalizar los estudios, la desconexión entre la educación y las necesidades del mercado laboral, así como a la necesidad de algunos jóvenes de proporcionar cuidados no remunerados para integrantes de su hogar.
Estos problemas se ven agravados por la elevada tasa de informalidad laboral, que ronda el 55% a nivel nacional y supera el 70% en algunos estados del sur. Dado que sólo los empleos formales otorgan acceso al sistema sanitario y la seguridad social, la mayor parte de los trabajadores jóvenes se ven abocados a la precariedad.
En este contexto, no puede dejar de enfatizarse la importancia de la política pública como herramienta para empoderar a la juventud, concediéndoles el protagonismo que merecen en la consecución de un futuro mejor para México.
Lasrecomendacionesde la OCDE para este fin se centran en la provisión de empleo de calidad, la garantía del acceso a la educación y la salud, así como la promoción de la participación de los jóvenes en las instituciones públicas.
En materia de empleo, la OCDE destaca el papel de la negociación colectiva y el apoyo institucional para garantizar condiciones de trabajo dignas, favorecer la toma de decisiones laborales informadas, y garantizar la inclusión de aquellos que se incorporan por primera vez al mercado de trabajo. Esta mejora de las condiciones laborales depende, a su vez, de la modernización del sistema educativo. La OCDE subraya la importancia de una educación que responda rápidamente a los cambios en la demanda de habilidades en el mercado laboral y que incorpore competencias digitales.
La progresión académica de los jóvenes puede verse asimismo amenazada por la falta de acceso al sistema sanitario, ya sea por su parte o por parte de adultos que requieren cuidados en sus hogares. En este sentido, la formación de profesionales sanitarios, la inversión y modernización del sistema de salud, así como la promoción de hábitos saludables, resultan fundamentales.
Por último, la OCDE advierte que los jóvenes tienen escasa influencia sobre las políticas públicas que más les afectan, de modo que su confianza en las instituciones se ve comprometida. Esto contrasta con el hecho de que disponen de una mejor educación y un mayor acceso a la información que cualquier generación precedente.
Promover una mayorparticipaciónde los jóvenes en las instituciones y la política favorece el fortalecimiento de las instituciones públicas, y facilita a su vez la identificación de los principales problemas y preocupaciones de este colectivo.
Este tipo de políticas públicas orientadas a empoderar a la juventud ya se están aplicando con éxito en algunos municipios. En Tapachula, de la mano de la presidenta municipal Rosa Irene Urbina Castañeda, se han puesto en marcha diversas iniciativas: El municipio ha celebrado recientemente la Feria Nacional de Empleo para la Inclusión Laboral de la Juventud, y ha puesto en marcha programas que impulsan a estudiantes del sector sanitario (“Jóvenes por la salud”) y fomentan la participación juvenil en la vida política y social (“Territorio Joven”).
Construir un futuro para México con una economía modernizada, un trabajo digno y un mayor bienestar social requiere este tipo de iniciativas. Porque, no lo olvidemos: México es joven.