Ciudad de México. –El viernes pasado,Azucena Uresti,conductora del noticiero estelar nocturno deMilenio, anunció su sorpresiva salida del medio después de 20 años, generando conmoción y especulaciones.Carlos Loret de Mola, en su columnaHistorias de reportero,expone las presuntas verdaderas razones detrás de la salida de la reconocidaperiodista.
Según Loret, Uresti había enfrentado una “sistemática escalada” en lavigilancia editorialsobre su espacio estelar. Señala que un “emisario” revisaba los temas prohibidos diariamente, y otro supervisor se aseguraba de que los temas permitidos fueran tratados con menos intensidad. Además, su guion estaba bajo estricta supervisión, se le exigió dejar de emitir opiniones en redes sociales y cancelar su columna enOpinión 51. Incluso, en una ocasión, la señal de su programa se interrumpió cuando abordaba un tema delicado enPalacio Nacional,instrucción previa de no tocar ese asunto.

La columna de Loret menciona que el 8 de enero, el presidenteAndrés Manuel López Obradorse quejó de Uresti y, como acto de desprecio, la llamó “Susana Eréstegui”. En respuesta, Uresti calificó al presidente de discriminador, misógino y agresor constante de mujeres en su programa deRadio Fórmula.Esto desató un conflicto en Milenio, y desde las altas esferas se le habría hecho un ultimátum: continuar en Milenio significaría dejar Radio Fórmula. La opción que le ofrecieron fue regresar al estado previo a la crisis o aceptar un despido disfrazado de alternativa: callarse o dejar la televisora.
Ante la situación, Radio Fórmula ofreció a Uresti un espacio más amplio en el horario estelar de la mañana, lo cual aceptó. Sin embargo, la comunicación con los dueños de Milenio se fue deteriorando, y a pesar de ofrecer revertir la situación, el “golpeteo a la libertad de expresión” había llegado a su límite, y se acordó una especie de liquidación. La periodista anunció su salida el viernes pasado.
Carlos Loret concluye afirmando que, en esencia, la disyuntiva no era entre Milenio y Fórmula, sino entre callarse o no, evidenciando la influencia de la palabra del presidente en los medios de comunicación y la libertad de expresión de los periodistas.
Fuente: Tribuna