Ciudad de México. – Más del 70 por ciento de los docentes que imparten clases en educación superior en México están contratados por asignatura, una modalidad de empleo que genera precariedad laboral y afecta la calidad educativa del país, de acuerdo con información de La Jornada.
En las universidades públicas, esta situación afecta al 59 por ciento de los profesores, lo que representa una crisis estructural en la contratación académica nacional.
El problema de la contratación por asignatura refleja una tendencia preocupante en el sector educativo mexicano, donde la mayoría de las instituciones evita establecer relaciones laborales estables con sus docentes.
Según datos de La Jornada, esta modalidad de contrato impide que los profesores accedan a prestaciones básicas como seguridad social, fondo de pensión o acceso a programas de desarrollo profesional, generando vulnerabilidad económica en el sector académico.
¿Cuáles son las consecuencias de la precariedad docente en universidades?
La contratación por asignatura limita la permanencia de los profesores en las instituciones educativas, lo que afecta directamente la continuidad en proyectos de investigación y la formación integral de estudiantes.
Los docentes bajo esta modalidad no tienen derecho a estancias sabáticas, participación en congresos académicos o capacitación continua, factores que impactan negativamente en la actualización de conocimientos y la calidad pedagógica.
Además, la falta de estabilidad laboral obliga a muchos profesores a buscar empleo simultáneo en múltiples instituciones para garantizar un ingreso mensual suficiente.
De acuerdo con datos citados por La Jornada, el 59 por ciento de docentes en universidades públicas con este tipo de contrato representa aproximadamente a decenas de miles de académicos que laboran sin protección social.
Esta cifra es aún más alarmante en instituciones privadas, donde el porcentaje supera el 70 por ciento, lo que evidencia una práctica generalizada en el sistema de educación superior mexicano que prioriza la reducción de costos sobre la calidad y estabilidad académica.
¿Por qué los rectores y directivos mantienen esta modalidad?
Las universidades justifican la contratación por asignatura argumentando razones presupuestales y flexibilidad administrativa. Esta modalidad permite a las instituciones ajustar rápidamente el número de profesores según la demanda de estudiantes sin incurrir en costos de indemnización o prestaciones laborales de largo plazo.
Sin embargo, esta práctica transfiera la carga del desempleo y la inseguridad económica directamente a los docentes, quienes cargan con la responsabilidad de mantener su actualización profesional sin apoyo institucional.
El impacto económico en los docentes es directo: un profesor contratado por asignatura en una universidad pública mexicana percibe en promedio entre 2 mil y 4 mil pesos por hora de clase, según cálculos del sector académico.
Si un docente imparte tres asignaturas por semestre en una institución, su ingreso mensual no supera los 8 mil a 12 mil pesos, muy por debajo del salario mínimo profesional y sin acceso a prestaciones de ley. Esta precariedad se acentúa en periodos de receso académico cuando los ingresos cesan completamente.
¿Qué proponen expertos para resolver la crisis académica?
Académicos y sindicatos de docentes han propuesto aumentar la proporción de plazas de tiempo completo con beneficios de prestación social, establecer escalas salariales competitivas y crear programas de profesionalización permanente.
Las universidades de excelencia internacional mantienen entre 70 y 80 por ciento de su planta docente en contratos de tiempo completo, lo que garantiza calidad educativa, investigación sostenida y estabilidad institucional. México necesita replicar este modelo para elevar su competitividad académica global.
En resumen, más de 70 por ciento de los docentes universitarios en México laboran bajo contratos precarios por asignatura, afectando su seguridad social y la calidad educativa del país; expertos plantean aumentar plazas de tiempo completo como solución estructural para mejorar la educación superior.
Fuente: Tribuna del Yaqui
