Hermosillo, Sonora.- La legislación laboral mexicana vive una de sus etapas más dinámicas. Impulsada por cambios constitucionales internos y la presión del tratado comercial con Estados Unidos, enfrenta también retos decisivos, como establecer la jornada laboral de 40 horas, regular el teletrabajo y el reconocimiento de los sindicatos independientes, más ligados al trabajador que a los partidos políticos.

La Ley Federal del Trabajo, que rige en México la relación obrero patronal, surge junto con el triunfo de la Revolución Mexicana de 1910, por lo que muchos la consideran paternalista. El marco legal mexicano se sustenta en la idea de que la relación entre patrón y empleado es desigual, por lo que el estado debe intervenir para equilibrarla.

De ahí que dentro del marco laboral mexicano existan prestaciones que superan en mucho a las de otros países, incluso los que son considerados altamente desarrollados. Dos ejemplos: El pago del aguinaldo, un derecho establecido en la Constitución Mexicana y otro más que no existe en otros países, el pago del 10 por ciento de las utilidades de la empresa.

La indemnización por despido y el pago de la prima vacacional son también derechos otorgados al trabajador mexicano de manera constitucional y que en otros países, en caso de existir, no alcanzan las dimensiones que tienen en la legislación laboral mexicana.

Por tradición, la lucha sindicalista se ha dado enarbolando las banderas de la Revolución Mexicana y amalgamando a las organizaciones de los trabajadores en una cúpula, que en muchas ocasiones deja la impresión de estar más al servicio de los intereses particulares de sus líderes que de los obreros. Sin embargo, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha sido un arma poderosa para democratizar a los sindicatos mexicanos, alejándolos del modelo tradicional cupular.

Son los mismos sindicatos independientes, los que presionan al interior del T-MEC para establecer un salario mínimo regional en sectores estratégicos como el automotriz, para cerrar la brecha con los trabajadores de EU y Canadá. Este mismo Tratado ha llevado a México a tener que decidir entre el proteccionismo laboral o la modernización.

La jornada laboral de 40 horas mantiene al país confrontado. Considerada clave para el avance laboral de México, la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ha sido el centro del debate legislativo recientemente. A partir de mayo de 2025, se consolidó como un derecho constitucional y se ha acordado que se establecerá de manera progresiva, para que las empresas se adapten sin afectar la productividad, se reducirán dos horas por año a partir de 2027, hasta alcanzar las 40 horas en 2030.

Pero, el mayor reto no es la ley, sino que más del 50 por ciento de la fuerza laboral está en la informalidad, sin acceso a ninguno de estos beneficios. La legislación mexicana es ejemplar en el papel, pero su efectividad real depende de erradicar la corrupción sindical y adaptar las jornadas a la salud mental del trabajador moderno.

Por eso, es importante reconocer el trabajo en plataformas digitales, se han promulgado reformas que garantizan seguridad social (IMSS e Infonavit) para repartidores y conductores de aplicaciones, respetando su libertad de elegir horarios. Además, se avanza en reglas que obligan a las empresas a respetar el tiempo personal del trabajador fuera del horario laboral, un reto pendiente desde el auge del teletrabajo.

 

EL ORIGEN

La celebración del 1 de mayo, conocida como el Día Internacional de los Trabajadores, tuvo su origen en los movimientos obreros en EU, específicamente en los eventos ocurridos en Chicago en 1886, en donde la exigencia principal era jornada laboral de ocho horas, en una época donde podían durar hasta 18 horas.

Aunque en México existen registros de actos de celebración en Chihuahua en 1892 y en Veracruz en 1922, sin embargo, la primera conmemoración masiva y simbólica ocurrió el 1 de mayo de 1913 con una marcha de más de 25 mil trabajadores en la Ciudad de México.

En 1923, el presidente Álvaro Obregón promulgó el 1 de mayo como el Día del Trabajo, pero fue hasta 1925 cuando el presidente Plutarco Elías Calles estableció la celebración de manera oficial y como día festivo.

Recordemos que la fecha se estableció a raíz de la huelga masiva del 1 de mayo de 1886, en EU. Chicago fue el epicentro del conflicto, cuando el 4 de mayo, durante una manifestación pacífica estalló una bomba cerca de la policía, lo que desató una violenta represión y arrestos masivos.

Se juzgó a ocho líderes anarquistas y socialistas en un proceso lleno de irregularidades. Cuatro fueron ejecutados en la horca, uno se suicidó y otros tres a prisión. Son recordados hoy como los Mártires de Chicago.

México, como cada año, celebrará la fecha con un desfile, en donde los trabajadores afiliados a sus sindicatos marchan por las principales avenidas, celebrando sus logros.

La CTM de Cajeme prepara su tradicional desfile con la participación de miles de agremiados en las calles principales. La CTM Hermosillo ha organizado un desfile tradicional por la mañana, seguido de una concentración masiva en el Centro de Usos Múltiples (CUM).

 

A la celebración se añade un detalle más, como el día primero es viernes, se institucionaliza el puente, por lo que muchos aprovecharán el largo fin de semana para descansar, lejos de marchas, ruidos y de las estresantes situaciones laborales.

Así que, mientras este 1 de mayo, los trabajadores de la Universidad de Sonora, haciendo uso de su constitucional derecho, mantendrán a la institución en huelga, otros empleados sonorenses atenderán eventos como la ExpoGan en Hermosillo; Las  Fiestas de las Flores en Sonoyta; el Festival Cultural María Bonita en Quiriego; las Fiestas Patronales en Santa Cruz o el Torneo Internacional del Guajolote en Yécora.

Fuente: Tribuna del Yaqui