Ciudad de México.- Pemex identificó 10 mil 591 tomas ilegales de oleoductos durante 2025, según cifras oficiales de la institución petrolera. El número representa una reducción respecto a 2024, cuando se detectaron 11 mil 774 conexiones clandestinas a la red de ductos de la empresa.

¿Cuáles fueron las cifras de huachicol en años anteriores?

En 2024, Pemex confirmó la existencia de 11 mil 774 tomas ilegales de oleoductos en su infraestructura. La disminución de aproximadamente mil 183 tomas entre 2024 y 2025 refleja cambios en los patrones de robo de combustible identificados por la petrolera. Las cifras revelan la escala del problema estructural que enfrenta la institución en sus operaciones.

El huachicol afecta directamente los volúmenes de producción que Pemex logra comercializar. Cada toma ilegal representa una conexión no autorizada que desvía hidrocarburos de los canales de distribución oficiales. Las pérdidas económicas acumuladas por estas prácticas ilegales ascienden a montos significativos para las finanzas de la institución.

La detección de miles de tomas ilegales indica que la infraestructura de oleoductos mantiene vulnerabilidades operativas. Pemex requiere recursos constantes para monitoreo, vigilancia y reparación de los puntos donde se realizan conexiones clandestinas. El costo de mantenimiento y seguridad de la red de ductos se incrementa como consecuencia directa de estas actividades ilícitas.

¿Qué riesgos genera el robo de combustible para Pemex?

Las tomas ilegales exponen la red de oleoductos a riesgos operacionales graves. Las conexiones clandestinas comprometen la integridad física de los ductos y pueden provocar fugas, derrames y accidentes. Pemex ha documentado casos donde la infraestructura sufre daños por las perforaciones realizadas para instalar conexiones ilegales.

El robo de combustible genera ingresos para redes delictivas organizadas. Estas operaciones involucran coordinación entre individuos que identifican ubicaciones vulnerables en los oleoductos y ejecutan las tomas ilegales de forma sistemática. La persistencia del fenómeno refleja la demanda permanente de hidrocarburos en mercados ilícitos.

Pemex implementa estrategias de patrullaje y vigilancia en zonas donde históricamente se concentra el robo de combustible. La institución ha instalado sistemas de monitores y sensores en segmentos críticos de su infraestructura. A pesar de estas medidas, el número de tomas detectadas año con año mantiene magnitudes elevadas.

Las autoridades federales participan en operativos coordinados contra redes de huachicol en diferentes regiones del país. La Procuraduría General de la República y otras agencias de seguridad trabajan en la identificación de los grupos responsables de las conexiones clandestinas. Los resultados de estos operativos se publican periódicamente como parte de los reportes de seguridad nacional.

Fuente: Tribuna del Yaqui