Culiacán, Sinaloa.- Miles de vehículos quemados y baleados se acumulan en las pensiones vehiculares de la Fiscalía General de la República, según reportes sobre la disputa interna que enfrenta el Cártel de Sinaloa. Los automóviles destruidos permanecen bajo resguardo fiscal como evidencia material de los enfrentamientos entre facciones de la organización criminal en territorio mexicano.

¿Cuáles son las dimensiones del conflicto interno del cártel?

La acumulación masiva de vehículos confiscados refleja la intensidad de los enfrentamientos entre grupos rivales dentro de la estructura del Cártel de Sinaloa. Los automóviles presentan marcas de impactos de bala, quemaduras y destrucción deliberada, indicando el uso sistemático de la violencia en la disputa por territorios y rutas de trasiego. Los registros fiscales documentan miles de unidades confiscadas durante operativos y aseguramientos en zonas de conflicto.

Las pensiones vehiculares del gobierno federal no poseen capacidad suficiente para almacenar el volumen actual de automóviles decomisados. Las instalaciones operan a máxima ocupación, con patios llenos de chatarra que representa solo una fracción del total de vehículos destruidos durante los enfrentamientos entre facciones criminales en los últimos años.

¿Qué revelan los vehículos incautados sobre la estrategia criminal?

El patrón de destrucción masiva de automóviles sugiere una escala sin precedentes en la guerra entre grupos delictivos competidores. Cada vehículo quemado o baleado constituye evidencia de operaciones criminales donde se emplearon recursos significativos para enfrentar a grupos rivales. Los archivos de la Fiscalía documentan procedencias de múltiples estados, indicando que el conflicto se extiende más allá de Sinaloa.

Los vehículos incautados provienen de operativos realizados en carreteras, zonas urbanas y rurales donde ocurrieron enfrentamientos directos entre miembros del cartel. Autoridades han documentado casos donde automóviles fueron utilizados como transporte de combatientes, cargamento de armas o como herramientas de asedio contra posiciones enemigas dentro de la organización.

La disputa interna del Cártel de Sinaloa ha generado dinámicas de violencia que trascienden los enfrentamientos tradicionales entre cárteles rivales. Las facciones compiten por el control de operaciones de narcotráfico, manufactura de drogas sintéticas y extorsión en diferentes regiones del país. Cada vehículo destruido marca un episodio de estas confrontaciones que han dejado miles de muertos en los últimos años.

Las pensiones fiscales ubicadas en diferentes ciudades permanecen repletas de automóviles que aguardan procesos legales o destino final. La capacidad limitada de almacenamiento ha obligado a las autoridades a buscar espacios adicionales para resguardar la evidencia material de crímenes relacionados con el tráfico de drogas y la violencia organizada en México.

Fuente: Tribuna del Yaqui