Colorado, Estados Unidos.-Unamuestra de ADNen unalata de Coca-Colaencontrada en laescena del crimenguió a los agentes delFBIa resolver un asesinato ocurrido hace40 añosenColorado. Durante todo este tiempo, el responsable vivió una vida tranquila y callada.
Enagosto de 1981un horrible crimen sacudió a los habitantes del pequeño pueblo deCherry Hills. Una joven llamadaSylvia Qualyefue hallada sin vida con múltiples lesiones y signos deabuso sexual.
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El cuerpo de Sylvia fue descubierto por su padre. Estaba cubierta desangre, tenía algunas uñas rotas ymarcas rojasque coincidían con la forma de losdedosde unapersona.
Al interior de la vivienda, la escena del crimen era un rompecabezas: la línea telefónica había sido cortada y una ventana del baño fue removida y tirada al bosque.
Dos años después, la justicia presentó al supuesto homicida:Ottis Elwood Toole, quien confesó el crimen y recibió una condena por asesinato en primer grado.

Una década después, las autoridades encontraron varias inconsistencias en el caso y una investigación genética reveló que Toole no era el asesino, pues los registros no coincidían.
En1993, los cargos contra Toole ‘se cayeron’ y quedó en libertad por el crimen que no cometió. Este nuevo revés al caso dejaba a los oficiales peor que como empezaron, pues tras más de 10 años la investigación estaba ‘fría’.
Fuera como fuese, el asesinato de Qualye‘se congeló‘ durante 40 años. Gracias a una nueva tecnología, investigadores de homicidios inspeccionaron unalata de Coca-Colapara conseguir una muestra de ADN con el método denominado comogenealogía genética.
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El FBI, en colaboración con una compañía llamadaUnited Data Connect, revisaron los registros hasta que la prueba identificó a un hombre llamado David Anderson, originario de Nebraska.
Tras violar y asesinar a Sylvia, Anderson, quien ahora tiene 62 años, simplemente ‘desapareció’ del radar de las autoridades. Su vida se volvió tranquila y callada, como si nada hubiera pasado.
Fuente: Tech-Gate