Queensland, Australia.-Unpequeñomurió en totalagoníaluego de que su padrastro lo golpeara tan fuerte que susintestinosreventaron. Servicios de protección de menores nunca lo ayudaron.

El pequeñoMason Lee, de 21 meses de edad, sufriógraves heridasantes de que su madre lo dejara sufrir unamuerte lentay dolorosa. Trabajadores de servicios sociales no tomaron cartas en el asunto a tiempo, ni tomaron medidas al momento de su muerte en 2016.

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La madre del bebé,Anne-Maree Leey su novio,William O’Sullivan, ambos purgan una sentencia en la cárcel porhomicidio. Ambos se declararon culpables luego de que no le buscaran ayuda médica mientras sufría unamuerte traumática.

Mason pasó sus últimas horas de forma trágica. El menor estaba deshidratado, con fiebre, letárgico y sufría “niveles de conciencia y de respiración bastante dañados”, pero pudo haber sobrevivido, según informó un forense.

Cuando el padrastro del niño finalmente le llamó a una ambulancia, el menor ya mostraba señales derigor mortis. El bebé pasó sus últimas horas envuelto en una toalla,vomitando, con los labios azules y hasta tenía rastro demetanfetaminaen su sangre.

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Las terribles lesiones que presentaba el menor se remontan a meses antes de su muerte, pero no le daban atención médica pese a que el niño presentaba síntomas alarmantes.

Luego de realizarle la autopsia, se determinó que Mason sufrió una pierna rota, un coxis roto y una herida en su intestino delgado que hizo que derramara heces en su abdomen,envenenándolopoco a poco.

El padrastro se describió a sí mismo como un “adicto al crack” que habría estado bajo la influencia de drogas en ese momento. Según informes, Servicios de Protección a Menores ya sabían de la familia desde el 2014, pero no tomó acción.

El padrastro fue sentenciado a 12 años en prisión mientras que la madre de Mason fue condenada a 9 años.

Fuente: The Sun