Cambridge, Inglaterra.- Ayesha Hussein, una madre de cuatro hijos de 55 años, sobrevivió al Covid-19. Sin embargo, las secuelas fueron desastrosas: la dejaron en cama, inmóvil de los ojos hacia abajo, sin la capacidad dehablaroescuchar.
La pesadilla para Ayesha y su familia comenzó endiciembre. Al inicio, fue unatos secaque empeoró hasta que empezó a tener problemas pararespirar. El 29 de ese mismo mes fue llevada enambulanciaal hospital.
Desearía que la gente pudiera ver lo que esto le ha hecho a mi mamá. Ella era completamente feliz y saludable. El virus destruyó su vida”, lamentó su hija, Mina Bux.
Cuatro días después, su salud había llegado a unpunto crítico, para respirar, la madre requería estar conectada a un ventilador. Después de una semana, cayó en uncoma.
El personal médico habló con la familia en aquella época para decirles que, quizá, era momento de considerar la posibilidad de desconectar a su madre para terminar con su vida, recordó su hija.
(Los médicos) decían que la calidad de vida que iba a tener nuestra madre no iba a ser buena, pero nosotros podemos darle calidad de vida a ella”, dijo.

Mientras seguía en coma, los trabajadores del centro médico consultaron a unneurólogopara revisar a detalle a Ayesha. El experto descubrió que elcoronavirushabía dañadocélulas cerebrales.
Esta situación, aseguró, provocará que la madre no pueda moverse, hablar o escuchar. La familia ahora intenta hacer lo que puede para mantener a la mujer con vida, pese a que sus sentidos se hanlimitado notablemente.
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