Somerset, Inglaterra.-Cuando tenía 17 años,Kayleigh Whitefue atacada brutalmente por la espalda. Los médicos consideraron que sus oportunidades de sobrevivir eran de1 por ciento. Ahora, con unbebéen brazos y21 añosde edad, dice que ha perdonado a su agresor.
Aquel día, el responsable del ataque,Lee Jeffries-Jones, había tenido unaacalorada pláticacon un amigo en la que terminó diciendo que iba amatar a 20 personas.
Lee salió a la calle armado con uncuchilloparacortar el pany vio en Kayleigh a su primera víctima. Se acercó por la espalda y hundió el metal para después sacarlo cubierto desangre.
El cuchillo entró tan profundo que terminó cortando unriñónde Kayleigh a la mitad. Colapsó, aunque de alguna manera pudo arrastrarse hasta la casa de un amigo a pedir ayuda.

Ahora, con 21 años de edad, la joven recordó que el ataque ocurrió en apenas segundos y, aunque le causó tanto dolor, siguió arrastrándose por instinto.
Sentí un entra y sale muy rápido en mi espalda. Caí al suelo. Podía sentirme sangrando. Nunca había gritado tan fuerte en mi vida”, dijo.
El dolor era tan intenso, que cuando fue llevada al hospital, Kayleigh le gritaba a los médicos: “Déjenme morir”. Después de unacirugíade10 horasycuatro días inconsciente, dio señales positivas de vida.
El procedimiento la dejó con una cicatriz de35 centímetrosen el vientre y unaadicciónaanalgésicospor los constantes dolores que sentía cuando acaban de realizarle la cirugía.
Durante la audiencia, la joven se vio cara a cara con su agresor. Él la miró a los ojos con un semblante temeroso y le pidió perdón. Por el crimen, Lee fue sentenciado a 20 años de prisión.
Ahora, con una vida hecha y tras haber superado un brutal ataque, Kayleigh dijo que ha perdonado a Lee por lo que hizo y no le guarda remordimiento.
Imagina haber hecho una sola cosa mal y ser castigado por eso el resto de tu vida. Haría que tu vida no tuviese sentido ser vivida”, dijo.
Fuente: Daily Mail