Tak, Tailandia.-Recientemente, unaparejafue brutalmente atacada por miles de furiosasabejas. De acuerdo con las primeras investigaciones, losinsectoshabrían actuado de manera errática debido a unincendioque azotó suhábitat naturaldurante los últimos días. Según se dice, lamujerhabría sido quien recibió mayorespicaduras, motivo por el que quedó con unaparálisis facial, aunque se desconoce si será permanente.
Los hechos ocurrieron al norte deTailandia, en la localidad deTak, en las cercanías delrío Ping, el pasado jueves, 23 de febrero, cuando un hombre, identificado comoPruan Punta, de 73 años, y su esposaSaisuda Kawi-aun, de 53 años, se encontraban sentados debajo de unárbol de mangoque está ubicado justo en frente de suhogar; sin embargo, el apacible momento se vio interrumpido por la llegada de10 mil abejas, que comenzaron a picarlos de manera furiosa.
La pareja intentó resguardarse, sin embargo, Saisuda Kwai-aun recibió la mayoría de las picaduras, por lo que el fuertedolorno le permitió alejarse demasiado del árbol y en cuestión de minutos terminó porperder el conocimiento; mientras que su esposo, Pruan Punta logró correr hacía el río Ping, al cual se arrojó con la esperanza de que los insectos se marchasen, pero tras unos segundos debajo delaguanotó que esto no ocurriría.
Debido a ello, Kwai-aun corrió 500 metros, hasta la casa de uno de susvecinos, a quien le pidió ayuda. El hombre llamó alnúmero de emergencia, pero aún con su llegada no pudieron disipar elenjambre, por lo que tuvieron que cubrirse concascos demoticiclistasy trajesprotectores EPPque se usaron durante lapandemia del Covid-19, para ir por la pareja y meterlos en laambulancia. Los testigos narraron que, ni si quiera con su presencia, las abejas dejaron de atacar a la pareja.
Ambos fueron enviados de emergencia alHospital Ban Tak, donde recibierontratamientos médicos, así como también se les extrajeron cientos deaguijonesque quedaron incrustados en sus rostros y extremidades. Actualmente, la pareja se encuentra estable y ya fue dada de alta, incluso Saisuda Kawi relató su experiencia ante los medios: “Traté de alejarme del árbol hacia nuestra casa. El dolor era intenso. Solo recuerdo que me desmayé y no podía moverme”.
Fuentes: Tribuna