Ciudad de México.-Unrayocobró la vida de unmenor de edad, luego de que éste lo alcanzara. Minutos después de que elaccidente naturalocurriera, un señor que caminaba por la zona llamó a unaambulanciapara socorrer al pequeño, pero por desgracia la ayuda llegó demasiado tarde.
El hecho tuvo lugar enSan Miguel de Naranjo, en Costa Rica, donde el afectado se dedicaba a recoger café junto a su madre. Mientras ambos trabajaban, el rayo eléctrico cayó sobre el niño, quien mientras agonizaba se lamentaba diciendo: “¡Ay, señor, ¿Por qué a mi?”, según relataMirna, la madre del infante.
La señora contó a medios que el rayo habría impactado contra su hijo, mientras que a ella la habría lanzado lejos. Enseguida, ella se quitó elcanastocon el que estaba recogiendo el café, a la par que socorrió a su pequeño y le quitó la bolsa. Para ese momento, éltodavía podía hablar.
Cuando lo agarro, me dice él: mamita te quiero mucho, mucho, mucho. Grité desesperadamente para que me ayudaran, nadie me ayudó”. Esas habrían sido las últimas palabras del afectado.
Momentos más tarde un hombre se acercó y ofreció su ayuda. Mientras esperaban, un autobús se acercó, pero acordaron no mover al pequeño y dejar el caso en manos de losparamédicos, cuya llegada demoró demasiado. Aunque lograron subirlo a la ambulancia, el niño falleció cuando se dirigían alhospital
Salió un señor, dijo que iba a llamar una ambulancia. Él se lo trajo de donde estábamos hasta la finca, lo íbamos a trasladar en un bus pero el busero dijo que no que mejor esperábamos a la ambulancia, la ambulancia llegó después de la hora y en el camino él falleció”.
La madre explicó que su familia partió desdeNicaraguahasta Costa Rica, país en el que llevaban alrededor de dos meses con el objetivo de trabajar. Ahora, debido a la carencia de dinero, solicitan ayuda económica para poder trasladar losrestosa su país natal. Para cualquierdonación, comunicarse a los números telefónicos 8405-5875 (Ronald Ramírez) y 6114-9582 (Ana Argüello).
Era un buen hijo, bueno al coger café, tenía once años. A veces yo le decía: hijo no te metas porque está mojado el café. Teníamos un propósito en Nicaragua. Hoy partimos a Peñas Blancas para esperar ahí el cuerpo”.
Fuente: Todo para Ellas