Israel.- Yocheved Lifshitz,unamujer israelíde85 años,fue liberada después de permanecer secuestrada por el grupo militarHamásen laFranja de Gazadurante16 días.Su historia sorprendió al mundo cuando estrechó la mano de sus captores y les deseó la paz antes de ser entregada a laCruz Roja.
Lifshitz fue liberada en una silla de ruedas y vestida de negro de pies a cabeza. Tras su liberación, ofreció una entrevista el23 de octubreen elHospital IchilovdeTel Aviv,donde su hija de52 añosestáhospitalizada.
En la entrevista, Yocheved Lifshitz compartió su experiencia como rehén de Hamás. Fue secuestrada el7 de octubrey, según ella, fue golpeada con palos durante su captura. Relató que los miembros de Hamás irrumpieron en sus hogares, golpearon a la gente y secuestraron a jóvenes y ancianos sin distinción. Ella misma fue golpeada en el camino, aunque no sufrió fracturas, sí experimentó dolor y dificultad para respirar.

A pesar de los momentos de violencia durante su secuestro, Lifshitz elogió el trato que recibió de sus captores. Afirmó que parecían estar bien preparados y se ocuparon de todas lasnecesidades de las mujeres secuestradas, proporcionándoles productos dehigiene personalcomo shampoo y acondicionador.
La mujer también destacó que los miembros de Hamás proporcionaronatención médicaa las personas heridas, incluyendo un hombre gravemente herido en un accidente de motocicleta. Según su relato, mantuvieron las instalaciones limpias y mostraron una gran preocupación por el bienestar de los rehenes. Lifshitz también mencionó que fue retenida entúneles subterráneosy describió una extensa red de túneles que parecía una telaraña, aunque desconoce a dónde la llevaron después de su tiempo en los túneles.

Además de la atención médica, los miembros de Hamás proporcionaron comida a los rehenes, que consistía en pan de pita, pepinos, queso duro y queso crema bajo en grasa. SegúnYocheved,esta fue su comida diaria. Cada guardia tenía asignado a un prisionero y compartían conversaciones y comidas a diario. También señaló que un médico examinaba a los rehenes todos los días y les proporcionaba los medicamentos necesarios. La higiene era una preocupación constante, y los baños eran limpiados a diario.
En un gesto de agradecimiento, Yocheved Lifshitz estrechó la mano de sus captores antes de ser liberada. Su testimonio ha arrojado luz sobre cómo son tratados los rehenes en situaciones de conflicto en la Franja de Gaza, y ha planteado preguntas sobre la complejidad de tales circunstancias. Su liberación y su relato ofrecen una perspectiva única sobre losaspectos humanitariosen medio del conflicto en curso entre Israel yPalestina.
Fuente: Tribuna