Ciudad de México.-Dos meses después, lasmasacresllevadas a cabo por Hamás en la abarrotado fiesta rave, en los kibutz fronterizos y en dos ciudades vecinas siguen cobrandovíctimas. En su mayoría se trata desupervivientesque luchan por volver a la normalidad, y que tienen una fuerte necesidad deapoyo psicológico. En algunos casos también ha habido suicidios, según ha recogido laBBC(pero hasta ahora en Israel no hay confirmaciones médicas oficiales al respecto). Mientras los supervivientes de los kibutzi fueron trasladados a otros lugares, los jóvenes supervivientes delPartido Novacerca del Kibbutz Reim (al menos 360 muertos, numerosos otros capturados en rehenes en Gaza) regresaron a sus hogares y allí tuvieron que probar suerte con los terribles traumas vividos.

Decenas de ellos no han aguantado y en las últimas semanas han pedido asistencia a especialistas. “Aunque sus cuerpos estén enteros, vemos cómo se han roto por dentro, cómo sus miradas están apagadas”, dijo Lia Naor, médico, que organizó para ellos un ambiente sereno, en medio de la naturaleza, al norte de Tel Aviv. “Al principioni siquiera parecían vivos.No nos miraban. Estaban temblando. No podían comer, ni beber. El mal que han visto va más allá de toda comprensión”.

El ministro de Salud,Uriel Bosso, dio la orden de fortalecer todas las unidades de atención mental. Además de los supervivientes de las masacres, es necesario vigilar a las familias de los que siguen siendo rehenes de Hamás en Gaza (inicialmente 240, que luego bajaron a 138) y las familias de más de 400 militares asesinados. El jefe de policíaYaakov Shabtaireveló que “18 jóvenes hombres y mujeres están en tratamiento en las salas de salud mental”, porque no pueden sobrevivir a laviolenciaque han presenciado.

Por el momento, la cuestión más delicada se refiere a los testimonios de las decenas de rehenes devueltos por Hamás a cambio de cientos de detenidos palestinos. Por un lado, los servicios de inteligencia tienen urgencia de recibirinformación de primera mano.Pero los especialistas advierten que necesitarán mucho tiempo para recuperarse. Lo mucho que se ha filtrado hace temer que los rehenes que quedan en Gaza estén sometidos a graves pesas psicológicas y físicas, que sus vidas estén constantemente en riesgo. Estas revelaciones generan en el país niveles crecientes deansiedadydepresión, así como un alto consumo de calmantes, advirtió el diario Yediot Ahronot. Un fenómeno más que alarma a los responsables de la sanidad.