California, Estados Unidos.-El trágico fallecimiento deArely,unaniña de 3 años,ha desencadenado un proceso legal en el quesu madre, su tíoy suabueloenfrentanacusaciones de homicidio. Los hechos ocurrieron el24 de septiembre de 2021en una iglesia deSan José, California,donde la menor perdió la vida tras un supuesto exorcismo. Actualmente, la jueza encargada del caso,Hanley Chew,determinará el próximo10 de mayosi los implicados enfrentarán juicio por elcrimen.
Según los reportes forenses, Arely luchó por su vida durante más de20 horasdespués delexorcismo.Los detenidos, identificados comoClaudia Hernández, René Aarón HernándezyRené Trigueros Hernández,se presentaron recientemente ante el juez Chew, declarándose inocentes del delito de homicidio. Durante su comparecencia, argumentaron que la niña estaba “poseída” por “espíritus malignos”.

El trágico suceso se desencadenó cuando las autoridades respondieron a un llamado de emergencia en una iglesia local, encontrando el cuerpo de Arely en el altar. La menor presentaba signos de violencia y lesiones graves en todo el cuerpo, incluyendo inflamación cerebral, sangre en los pulmones y heridas en el cuello y la boca, que le causaron la muerte.
Claudia Hernández,madre de la niña, junto con su hermano y su padre, presuntamenteorquestaron el exorcismo.En sus testimonios, la madre no mostró arrepentimiento, justificando sus acciones con la creencia de que su hija estaba poseída por un demonio. Por otro lado, el sacerdote que llevó a cabo el exorcismo,René Trigueros Hernández, quien también era abuelo de la menor, se declaró inocente del homicidio, argumentando que actuó siguiendo las instrucciones de “Dios”.

El próximo paso en el proceso judicial será la decisión de lajueza Chewsobre si el caso avanza a juicio. Las autoridades revelaron que la niña murió por asfixia mecánica y sofocación, con múltiples lesiones graves. La tragedia deArelyha conmocionado a la comunidad y ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad y las consecuencias de las creencias extremas que pueden poner en peligro la vida de los niños.
Fuente: Tribuna