Tokio, Japón.- Un sismo de 6.3 gradosRichtersacudió la zona noreste deJapónla madrugada de este lunes frente a las costas a las 3:51 horas tiempo local, sin que las autoridades japonesas emitieran una alerta deTsunamisobre el movimiento telúrico, cuyo epicentro fue la punta sur de la isla deHokkaido, donde alcanzó el nivel 4.
Según laAgencia Meteorológica de Japón (JMA), el de hoy fue un “movimiento sísmico de período largo de clase 1”, un temblor lento que se prolonga más de dos segundos y que afecta particularmente a edificios de gran altura, aunque no se han reportado heridos o daños por el momento.
De acuerdo con información deEl Universal,Japónse asienta sobre el llamadoAnillo de fuego, una de las zonas sísmicas más activas del mundo, y sufre terremotos con relativa frecuencia, por lo que sus infraestructuras están especialmente diseñadas para aguantar los temblores.

El pasado 13 de enero otro sismo se sintió sobre el país nipón en la región deKyushuy a unos 30 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino frente a la costa deMiyazaki,según informó laAgencia Meteorológica de Japón (JMA), debido a la intensidad de 6.9 grados en esa ocasión si fue emitida la alerta deTsunamipor olas de una altura máxima de un metro, para la prefectura deMiyazaki,donde se centró el terremoto, en la isla suroccidental deKyushuy para la cercana prefectura de Kochi.
Posteriormente, se registró un tsunami de 20 centímetros que alcanzó la ciudad deMiyazaki, no se registraron anomalías en la central nuclear deIkata,en el oeste de Japón, ni en la deSendai, en la prefectura deKagoshima, en referencia a las dos plantas más cercanas al lugar donde se produjo el terremoto.
Los expertos consideran que existen entre un 70 y 80 % de posibilidades de que en las próximas tres décadas se produzca un gran terremoto de magnitud 8 o 9 en la fosa deNankai, una zona de actividad sísmica activa sumergida bajo aguas del suroeste deJapón. También creen que terremotos de menor intensidad en esta misma área podrían anticipar la llegada de uno de mayor fuerza.
Fuente: Tribuna
