Honduras.- La presidentaXiomara Castroencendió aún más la crisis poselectoral en Honduras al afirmar que las elecciones generales del pasado 30 de noviembre sufrieron un “golpe electoral” y, por tanto, están viciadas de nulidad. La mandatariaaseguró que llevará esta denuncia ante Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea, la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y otros organismos internacionales. “Mi deber como presidenta y como mujer surgida de la resistencia es defender la democracia, la dignidad nacional y la voluntad soberana del pueblo”, advirtió.
Castro también acusó este martes 16 de diciembre de 2025 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, deintervenir en los comicios, señalándolo de “trampas, fraudes y manipulación” en los resultados preliminares. Durante un discurso en la inauguración del poder judicial en Olancho,sostuvo que Trump amenazó a la ciudadanía para impedir el voto a favor de la candidata de LIBRE, Rixi Moncada. “Condeno la injerencia del presidente de Estados Unidos cuando amenazó al pueblo hondureño diciendo que, si votaban por una valiente candidata de Libre, iban a tener consecuencias”, afirmó.

Sin embargo, especialistas y observadores coinciden en que las declaraciones de Castro no solo son políticamente imprudentes, sino jurídicamente inviables y democráticamente corrosivas. Aunque elConsejo Nacional Electoral(CNE) enfrentó fallas de transparencia y el TREP presentó deficiencias técnicas, ninguna irregularidad conocida explica la caída del apoyo electoral de LIBRE: del 51 por ciento que obtuvo Castro en 2021 al 20 por ciento logrado por Moncada en 2025. Analistas señalan que este desplome responde más bien al desgaste del gobierno y a su creciente distanciamiento con la ciudadanía.
El proceso electoral tampoco está concluido. Aúnfalta revisar cerca del 12 por ciento de las actas, y la diferencia entreNasry AsfuraySalvador Nasrallaronda apenas los 42 mil votos. Aunque un cambio en la tendencia se ve poco probable, no es imposible en un escenario tan estrecho. Restan los escrutinios especiales, la certificación de resultados, las impugnaciones formales y una eventual intervención del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), por lo que aún no puede darse por cerrado el proceso.
Mucha atención a lo que está sucediendo en Honduras. Posible golpe de Estado. El gobierno quiere anular las elecciones y quedarse en el poder.
El régimen de Xiomara Castro está enviando colectivos para tomar las instituciones electorales del país.pic.twitter.com/SwrepwFWJD
— Agustín Antonetti (@agusantonetti)December 10, 2025
En este marco, juristas recuerdan queno existe mecanismo legal alguno para anular los comicios. Insistir en esa narrativa, advierten, alimenta la confusión pública y puede generar más daños que beneficios. Lo más preocupante, señalan, es que sea el propio gobierno quien socave la credibilidad del sistema electoral en un país ya profundamente polarizado y con instituciones debilitadas.
Honduras necesita mesura institucional, certidumbre y transparencia, no declaraciones que agraven la crisis ni acciones que erosionen aún más la confianza en las autoridades electorales y en la democracia. A ello se suma la urgencia de que los sectores políticos, empresariales y sociales contribuyan de manera constructiva a canalizar una salida legal y pacífica al laberinto electoral.
La todavía presidenta de Honduras denuncia públicamente un intento de golpe de estado bajo el auspicio de EEUU utilizando al ex mandatario hondureño condenado por narcotráfico y perdonado por Donald Trump.https://t.co/HKP8epz8UQ
— Helena Villar (@HelenaVillarO)December 16, 2025
En este contexto, las misiones de observación electoral nacionales e internacionales, especialmente las de la Unión Europea y la OEA, pueden desempeñar un papel clave para verificar el proceso, acompañar el conteo y respaldar, si fuera necesario, un recuento transparente que permita a Honduras recuperar la estabilidad institucional y salir del atolladero político en el que se encuentra inmersa.
Fuente: Tribuna del Yaqui
