Washington, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó un espacio en horario estelar para dirigirse a su país desde el Despacho Oval. El motivo fue el conflicto armado que mantiene con Irán, un tema que ahora ocupa el centro de la atención pública en medio de una disminución en sus índices de aprobación y crecientes dudas sobre la estabilidad financiera del país.

Este pronunciamiento representa su primera aparición solemne desde la Casa Blanca para tratar este asunto desde que las hostilidades comenzaron hace 30 días. Durante su discurso, el mandatario se mostró optimista respecto a cómo transcurren las operaciones militares en territorio extranjero. Según su visión, los planes trazados por el Pentágono están rindiendo los frutos esperados.

Esta noche me complace decir que estos objetivos estratégicos fundamentales están cerca de completarse”, manifestó ante las cámaras.

Trump insistió en que el avance de las tropas ha sido contundente, permitiendo calcular el fin de la guerra en pocas semanas: “En las últimas 4 semanas, nuestras fuerzas armadas han logrado victorias rápidas, decisivas y abrumadoras en el campo de batalla, victorias como pocas personas han visto antes”. A pesar de estas declaraciones de triunfo, la realidad en el terreno diplomático parece mostrar fisuras.

Horas antes del discurso, Trump había sugerido que Teherán buscaba llegar a un acuerdo. No obstante, estas afirmaciones fueron rechazadas con rapidez por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán. Desde Teherán calificaron las posturas de Washington como desmedidas y carentes de lógica, lo que complica la posibilidad de un cese al fuego por medios dialogados.

El presidente fijó un margen de tiempo de entre 14 y 21 días para dar por terminada el conflicto. Sin embargo, su postura frente al transporte de crudo, sigue siendo ambivalente. El martes minimizó la importancia de habilitar el paso por el estrecho de Ormuz, pero al día siguiente cambió de parecer, condicionando cualquier pausa en los ataques a que dicha vía marítima se encuentre totalmente despejada.

Su tono volvió a endurecerse en redes sociales, donde lanzó una advertencia severa sobre el futuro de la nación persa: “Hasta entonces, estamos arrasando Irán o, como dicen, ¡de vuelta a la Edad de Piedra!”. Esta situación mantiene en vilo a los mercados internacionales, pues el control de las rutas de suministros energéticos sigue sin definirse. Mientras la Casa Blanca pregona un triunfo cercano, la falta de consenso con el gobierno iraní sugiere que el camino hacia la paz podría ser complicado.

Fuente: Tribuna del Yaqui