Kuwait, Kuwait.- La infraestructura energética en el Golfo Pérsico se encuentra bajo peligro tras una serie de agresiones ejecutadas con drones en territorio de Kuwait. Estos hechos afectaron instalaciones de gran importancia para el país, como la refinería Mina Al Ahmadi y una central eléctrica y una desalinización de agua. Los hechos ocurren en un escenario marcado por el aumento de la fricción regional, tras las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades locales y medios estatales, como la agencia KUNA, han mantenido una vigilancia constante sobre la integridad de estos centros fundamentales para la economía y el bienestar de la ciudadanía. De acuerdo con los reportes gubernamentales, Irán y grupos afines han sido señalados por el Ministerio de Electricidad como los responsables de estos ataques. El objetivo aparente es vulnerar la capacidad de funcionamiento y la firmeza del sistema energético kuwaití en medio de la escalada de hostilidades en la zona.
La Kuwait Petroleum Corporation (KPC) difundió, a través de medios estatales, que la refinería Mina Al Ahmadi fue el blanco de “un malicioso ataque con drones” ocurrido durante las primeras horas de este 4 de abril (local). Este suceso provocó incendios en diversas áreas de producción del complejo. Ante la emergencia, las brigadas de emergencia y seguridad actuaron para sofocar las llamas y evitar que el fuego se extendiera a otros sectores. La empresa dijo que, a pesar de la magnitud de los daños materiales, el evento no dejó personas heridas ni fallecidas.
Asimismo, el Ministerio de Electricidad, Recursos Hídricos y Energía Renovable informó sobre otro impacto en una de sus plantas principales de electricidad y desalinización. Fatma Abás Gohar Hayat, quien ejerce como portavoz de dicha cartera, calificó el acto como una “agresión iraní”. Según su reporte, se registraron daños en diversos componentes del complejo, aunque el personal experto inició labores sin demora para gestionar las averías y asegurar que el suministro a la población no se viera comprometido.
A pesar de los desperfectos en los dos emplazamientos, el funcionamiento de la red eléctrica y la distribución de agua potable continuaron bajo parámetros de normalidad. El personal encargado de la gestión de emergencias y el mantenimiento operativo logró contener los efectos de los impactos, permitiendo que el país mantuviera su operatividad habitual. Los reportes estatales recalcan la necesidad de reforzar la vigilancia en los perímetros de estas instalaciones ante posibles nuevas amenazas.
Fuente: Tribuna del Yaqui
