Tel Aviv, Israel.- El panorama del Medio Oriente atraviesa un momento de incertidumbre tras el anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aclaró este miércoles que este paso no significa el cierre de la guerra contra Irán. En un mensaje transmitido por televisión, el mandatario señaló que su país posee la capacidad de retomar los ataques en el momento que considere necesario.

Netanyahu fue enfático al señalar que la estrategia de su gobierno no ha cambiado. “Todavía nos quedan objetivos por cumplir y los alcanzaremos, ya sea mediante un acuerdo o reanudando los combates”, manifestó. Según sus palabras, la administración de Estados Unidos mantuvo una comunicación constante con Israel, asegurando que el pacto no fue una sorpresa de último momento. Para el líder israelí, esta pausa en el conflicto representa simplemente “una estación más en el camino hacia la consecución de todos los objetivos” de sus fuerzas armadas.

La postura del primer ministro sugiere que la vigilancia sobre Teherán no disminuirá. “Seguimos con el dedo en el gatillo. Este no es el final de la campaña, sino un paso más para lograr nuestras metas”, recalcó ante la audiencia. En su análisis de la situación actual, Netanyahu describió a Irán como una nación debilitada por los choques recientes, mientras defendía la posición de poder de su propio país: “Irán entra a las conversaciones golpeado y más frágil que nunca, mientras Israel es más fuerte que nunca”.

Bombardeo en Líbano

No obstante, la situación en el terreno muestra una realidad compleja. El mismo miércoles, las fuerzas israelíes ejecutaron una operación de gran escala sobre el territorio de Líbano. El ejército detalló que se trató de un despliegue de gran magnitud donde se lanzaron más de 160 explosivos en 10 minutos, afectando zonas como Beirut y el valle de la Becá. Los informes del Ministerio de Salud de Líbano señalaron que la cifra de fallecidos alcanzó las 254 personas a causa de estas acciones.

Este escenario generó dudas sobre la viabilidad del pacto diplomático. El canciller Saar mostró sus reservas frente a la tregua y declaró que “nada ha terminado aún2. Además, manifestó su escepticismo sobre la posibilidad de armonizar las agendas de las potencias involucradas: “No veo cómo es posible salvar las posiciones de Estados Unidos e Irán”. Sus palabras refuerzan la idea de que el cese de hostilidades con Teherán no garantiza el fin de los operativos en Líbano.

Por su parte, los Guardianes de la Revolución de Irán emitieron un mensaje contundente a través de la televisión estatal. El cuerpo militar acusó a Estados Unidos de violar tratados y señaló a Israel como un ejecutor de dichas políticas. En su comunicado, advirtieron que, si los ataques en Líbano no se detienen con prontitud, cumplirán con su “deber” y darán “una respuesta”. Esta postura sitúa la estabilidad de la región en un equilibrio precario, donde el cumplimiento de las metas de Israel choca con las exigencias de seguridad de sus adversarios.

Fuente: Tribuna del Yaqui