Bangkok, Tailandia.- Más de 30 millones de personas volverán a caer en la pobreza debido a las repercusiones de la guerra en Irán, particularmente por las interrupciones en el suministro de combustible y fertilizantes en plena temporada de siembra agrícola global, advirtió Alexander De Croo, responsable de desarrollo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), durante una conferencia en Bangkok. La crisis de abastecimiento amenaza tanto a productores del Medio Oriente como a agricultores de países dependientes de insumos iranís, incluyendo regiones de México y América Latina. Esta advertencia subraya cómo los conflictos geopolíticos impactan directamente la seguridad alimentaria mundial.
¿Por qué afecta la guerra en Irán a los agricultores sonorenses?
Irán es uno de los mayores productores mundiales de fertilizantes fosfatados y potásicos, productos esenciales para la agricultura mexicana, especialmente en regiones como Sonora donde se cultiva trigo, maíz y hortalizas. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, el país importa entre el 25 y 30 por ciento de sus fertilizantes del mercado internacional, siendo Irán un proveedor relevante antes de las sanciones. La interrupción de estas cadenas de suministro ya ha generado aumentos de precios en el mercado local, afectando directamente los costos de producción de los agricultores sonorenses.
De Croo enfatizó que el momento es crítico: “Estamos en plena temporada de siembra en el hemisferio norte, cuando los agricultores necesitan aplicar fertilizantes para asegurar sus cosechas. La falta de estos insumos reduce significativamente los rendimientos agrícolas, lo que se traduce en menor producción de alimentos y precios más altos en los mercados locales. Los productores que ya enfrentan desafíos por sequía y cambio climático ahora deben lidiar con la escasez de fertilizantes importados”.
¿Cuáles son las consecuencias inmediatas en la seguridad alimentaria?
La ONU proyecta que la crisis de insumos agrícolas podría reducir entre 15 y 20 por ciento la producción mundial de granos este año, según análisis presentados por De Croo en Bangkok. Para México, esto significa menores cosechas de trigo en el Bajío y Sonora, estados que generan más del 60 por ciento de la producción nacional. El aumento en los precios de alimentos básicos golpeará especialmente a las familias de bajos ingresos, exactamente el segmento que la ONU advierte volverá a la pobreza.
El fenómeno es autoreforzante: Menos producción local genera dependencia de importaciones, que a su vez encarecen los alimentos en las canastas básicas de los hogares mexicanos. Sonora, como estado agrícola estratégico, podría experimentar presión en los precios del trigo, maíz y frutas destinadas al mercado nacional e internacional. La cadena de suministro de combustible también afecta directamente a los productores sonorenses, quienes dependen de diésel para maquinaria agrícola y transporte de productos.
¿Qué medidas toma México ante esta crisis?
Hasta el momento, la Secretaría de Agricultura de México no ha anunciado medidas específicas de contingencia, aunque fuentes consultadas en el sector agrícola sugieren que el gobierno estudia opciones como subsidios temporales al combustible agrícola o negociaciones con otros proveedores de fertilizantes. Países como Brasil e India han aumentado sus exportaciones de fertilizantes, pero los precios siguen siendo superiores a los niveles previos al conflicto. Los productores sonorenses buscan alternativas como la agricultura de precisión y el uso de fertilizantes orgánicos para reducir dependencia de importaciones.
De Croo subrayó que la solución requiere acción política inmediata a nivel internacional para asegurar que los insumos agrícolas esenciales sigan fluyendo hacia zonas productoras, independientemente de conflictos geopolíticos. La ONU propone crear corredores humanitarios específicos para fertilizantes y combustible agrícola, garantizando que los agricultores puedan sembrar sin interrupciones. Sin estas medidas, advierte la organización, la pobreza no solo aumentará en el Medio Oriente, sino que se propagará a través de cadenas alimentarias globales que incluyen a productores mexicanos.
En resumen, la guerra en Irán amenaza la disponibilidad de fertilizantes y combustible que los agricultores sonorenses necesitan ahora, lo que podría reducir cosechas, aumentar precios de alimentos y empujar a millones de personas globales a la pobreza, requiriendo acciones urgentes del gobierno mexicano para proteger la seguridad alimentaria nacional.
Fuente: Tribuna del Yaqui
