Ciudad del Vaticano.- La Iglesia Católica y Cristiana vivió un momentos histórico este lunes 27 de abril de 2026, cuando el Papa León XIV recibió por primera vez a la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, la primera mujer en ocupar este cargo. En este encuentro privado, realizado el Palacio Apostólico del Vaticano, ambos líderes religiosos coincidieron en la necesidad de fortalecer la unidad entre los cristianos ante un contexto global marcado por la violencia, la guerra y la división.
La reunión se dio en el marco de la primera visita oficial de Mullally a Roma desde que fue proclamada líder del anglicanismo mundial el pasado 25 de marzo, convirtiéndose en la primera mujer en encabezar esta confesión en casi 500 años. Este hecho es histórico, en especial porque la Iglesia anglicana (que combina elementos católicos y protestantes) cuenta con alrededor de 97 millones de fieles en todo el mundo.

Papa León XIV recibe a arzobispa de Canterbury en el Vaticano
Un llamado conjunto ante un mundo en guerra
Durante la reunión de este día, el pontífice subrayó que el mundo “necesita urgentemente la paz de Cristo” y advirtió que las divisiones entre las distintas ramas del cristianismo debilitan su capacidad de transmitir ese mensaje. En ese sentido, llamó a perseverar en el diálogo, la oración y el trabajo conjunto para superar diferencias históricas.
Asimismo, León XIV destacó que los cristianos deben ser “mensajeros de paz”, recordando que el Evangelio propone responder a la violencia sin recurrir a la agresión. No obstante, reconoció que, aunque se han logrado avances en temas históricamente divisivos, han surgido nuevos retos que dificultan el camino hacia una comunión plena.
Las diferencias entre ambas iglesias siguen siendo relevantes. Por ejemplo, la Iglesia anglicana no reconoce la autoridad del Papa, pues su líder máximo es el monarca británico, y mantiene posturas distintas en temas doctrinales, como la ordenación de mujeres —aprobada desde 1992— y la disciplina del celibato. A pesar de ello, el pontífice insistió en que estos desafíos no deben impedir la colaboración, al advertir que dejar de trabajar por la unidad sería un “escándalo”, incluso cuando las diferencias parezcan irreconciliables.
Mensaje de paz y cooperación
Por su parte, Mullally coincidió en la necesidad de construir puentes en un contexto global marcado por conflictos, desigualdad y cambios sociales acelerados. En su intervención, llamó a trabajar por el bien común, con especial atención a los sectores más vulnerables. La líder anglicana también reiteró su respaldo al mensaje del Papa en favor de la paz, luego de que recientemente expresara su solidaridad ante su llamado a frenar la violencia en el mundo y reconocer el alto costo de los conflictos armados.
Tras el encuentro, ambos líderes se dirigieron a la Capilla Urbano VIII, dentro del Palacio Apostólico, donde sostuvieron un momento de oración conjunta, en un gesto simbólico de acercamiento entre ambas tradiciones cristianas.
Fuente: Tribuna del Yaqui
