Ormuz, Irán.- El bloqueo del estrecho de Ormuz generaría pérdidas económicas globales de al menos 600 mil millones de dólares, según un análisis que examina las consecuencias del cierre en el comercio energético mundial. El estrecho, ubicado entre Irán y Omán, constituye una ruta crítica para el transporte de petróleo internacional y su restricción alteraría significativamente los mercados globales de energía.

El impacto económico se extendería incluso si las autoridades reabrieran el paso en el corto plazo, reveló el estudio. Las disrupciones en el suministro de petróleo ya habrían provocado un choque energético de magnitudes considerables antes de que cualquier normalización pudiera implementarse. Los analistas destacaron que los costos se distribuirían entre economías desarrolladas, mercados emergentes y naciones dependientes de las importaciones de combustibles.

Las petroleras registrarían ganancias extraordinarias durante la crisis, según el análisis citado. La restricción del suministro eleva los precios internacionales del crudo, generando márgenes de ganancia inusualmente amplios para las empresas extractoras. Estos beneficios contrastan con las pérdidas económicas generalizadas en otros sectores que dependen de energía estable y asequible.

¿Cómo afectaría el cierre a los mercados energéticos?

La reducción del flujo de petróleo a través del estrecho provocaría una contracción inmediata en la oferta global disponible. Los precios del crudo experimentarían incrementos abruptos, afectando el costo de la energía para naciones importadoras. Las alternativas de transporte, como rutas por el cabo de Buena Esperanza o viaductos terrestres, tienen capacidad limitada para compensar la pérdida de volumen que representa Ormuz.

Los sectores que requieren energía intensiva, incluyendo transporte, manufactura y servicios, enfrentarían presiones inmediatas en sus costos operacionales. Las cadenas de suministro global se verían disrumpidas por incrementos en los costos del combustible y delays en la distribución. Las economías dependientes de importaciones de energía enfrentarían riesgos mayores de recesión económica o estancamiento del crecimiento.

¿Cuáles serían los beneficiarios económicos del bloqueo?

Las compañías petroleras experimentarían incrementos extraordinarios en sus márgenes de ganancia durante el cierre, indica el análisis. Con la oferta restringida y la demanda permaneciendo relativamente estable, los precios alcanzarían niveles históricamente altos, generando ingresos excepcionales para los productores de crudo. Naciones exportadoras de petróleo que mantuvieran capacidad de bombeo podrían incrementar sus ingresos fiscales considerablemente.

Los inversores en empresas energéticas experimentarían valuaciones crecientes en sus posiciones accionarias. Los fondos especializados en petróleo y gas obtendrían retornos amplificados durante periodos de crisis energética. Los beneficiarios se concentrarían en industrias vinculadas a energía alternativa, si sus costos operacionales no se viesen tan comprometidos por la transición.

El análisis especifica que incluso una reapertura temprana del estrecho no revertiría inmediatamente los costos acumulados durante el bloqueo. Los daños económicos ya incurridos en infraestructura, inversiones canceladas y empleos perdidos constituirían un déficit de largo plazo. La recuperación de los mercados energéticos a niveles precrisis requeriría normalización sostenida del suministro y confianza restaurada en la estabilidad de las rutas comerciales.

El impacto asimétrico de la crisis energética resalta disparidades económicas entre naciones consumidoras y productoras de petróleo. Las economías diversificadas con mayor acceso a fuentes energéticas alternativas experimentarían menores disrupciones que naciones dependientes exclusivamente de petróleo importado. Los costos se distribuirían desproporcionadamente entre poblaciones con menor capacidad de absorber incrementos en precios de energía.

Fuente: Tribuna del Yaqui