Washington, EU.- Donald Trump rechazó usar un chaleco antibalas tras otro intento de asesinato en su contra, según declaraciones del presidente estadounidense. Trump explicó que prefiere no portar esta protección durante sus apariciones públicas.
El presidente estadounidense argumentó que el uso de un chaleco antibalas limitaría su visibilidad ante sus seguidores y el público en general. Trump señaló que desea mantener contacto directo con quienes asisten a sus mítines políticos sin barreras de protección que pudieran distanciar su conexión con la audiencia.
El incidente ocurrió días después de que otro tirador intentara atacar al presidente en un evento. Los servicios de seguridad intensificaron las medidas de protección alrededor de Trump, aunque el político rechazó las recomendaciones de usar equipo de protección balística más evidente.
¿Qué riesgos conlleva el rechazo a protección balística?
Los expertos en seguridad presidencial han expresado preocupación por la decisión de Trump de no usar chaleco antibalas en espacios públicos. La protección balística es un equipo estándar para figuras políticas de alto perfil que enfrentan amenazas confirmadas contra su vida.
El Servicio Secreto estadounidense mantiene protocolos de seguridad ajustados para el presidente. Sin embargo, Trump ha mostrado resistencia a algunos de estos protocolos, priorizando su imagen pública y conexión con sus seguidores sobre medidas defensivas tradicionales.
¿Cuáles son los precedentes de intentos contra candidatos políticos?
Otros candidatos presidenciales y figuras políticas estadounidenses han enfrentado intentos de asesinato a lo largo de la historia. Los casos más notables incluyen presidentes como Abraham Lincoln, James Garfield y William McKinley, quienes fueron asesinados en el ejercicio del cargo.
En épocas más recientes, candidatos y políticos estadounidenses han recibido protección intensificada después de incidentes de violencia confirmados. El protocolo de seguridad para candidatos presidenciales se fortaleció especialmente en las décadas posteriores a los asesinatos de los años sesenta.
Trump permanecerá bajo vigilancia del Servicio Secreto según los procedimientos establecidos para presidentes que enfrentan amenazas documentadas. Las investigaciones de los intentos de asesinato continúan bajo jurisdicción federal.
Fuente: Tribuna del Yaqui
