Washington, EU.- Donald Trump aseguró este jueves que Estados Unidos tomará el control de Cuba una vez que concluya la guerra en Irán. El presidente estadounidense realizó la declaración con un tono que sus colaboradores caracterizaron como jocoso durante una intervención pública.

Trump especificó que podría desplegar al portaaviones USS Abraham Lincoln a 90 metros de la costa cubana para lograr la rendición del régimen de Fidel Castro. La estrategia hipotética presentada por el mandatario estadounidense sugiere un enfoque militar directo sin necesidad de operaciones terrestres prolongadas.

¿Cuál es el contexto de las declaraciones sobre Cuba?

Las afirmaciones del presidente estadounidense se producen en medio de escaladas en Oriente Medio. Washington mantiene operaciones militares en la región y ha incrementado su presencia naval en el Golfo Pérsico. Trump vinculó explícitamente el control de Cuba con la conclusión de conflictos internacionales prioritarios para su administración.

El portaaviones USS Abraham Lincoln es uno de los buques capitales de la Armada estadounidense. Este buque de propulsión nuclear cuenta con un grupo de ataque integral que incluye destructores, corbetas y helicópteros de combate. La Armada ha utilizado históricamente estos portaaviones para proyectar poder en regiones estratégicamente relevantes.

¿Qué respaldo político tiene esta posición en Washington?

Las declaraciones de Trump reflejan el retorno a retórica más confrontacional respecto a Cuba después de años de normalización diplomática bajo administraciones anteriores. Sectores de la política exterior estadounidense han mantenido históricamente posturas hawkistas hacia la isla caribeña, particularmente entre legisladores republicanos de Florida.

La administración Trump ha priorizado revertir acuerdos internacionales que consideró desfavorables. En cuanto a Cuba, revocó disposiciones de la administración Obama que permitían viajes y transacciones comerciales limitadas con la isla. El nuevo enfoque recupera presiones económicas y diplomáticas contra el gobierno cubano.

El USS Abraham Lincoln ha operado en el Caribe en misiones de vigilancia y control del narcotráfico en años anteriores. La Marina estadounidense mantiene una presencia permanente en la región mediante rotaciones de grupos de ataque. Cualquier despliegue con propósitos distintos a patrullaje requeriría decisiones estratégicas de alto nivel en el Pentágono y la Casa Blanca.

Trump precedió estas declaraciones con anuncios sobre operaciones militares expandidas en Irán. La administración ha señalado que los conflictos en Oriente Medio constituyen una prioridad inmediata de seguridad nacional. El mandatario estadounidense vincular a Cuba con la conclusión de estos conflictos sugiere una visión integrada de la política exterior en hemisferios distintos.

Fuente: Tribuna del Yaqui