Beijing, China.- Donald Trump se reunirá está semana con el presidente chino Xi Jinping en una visita que transcurrirá en un contexto de crecientes tensiones comerciales y desacuerdos geopolíticos entre ambas potencias.
Analistas consultados por la agencia AP señalaron que el recibimiento será significativamente diferente al de 2017, cuando China ofreció una ceremonia de bienvenida elaborada al presidente estadounidense.
La visita ocurre en un momento en el que las relaciones bilaterales enfrentan presiones por aranceles, disputas tecnológicas y diferencias sobre comercio.
Los temas de mayor fricción se centran en la guerra comercial iniciada en años anteriores y que mantiene abiertos varios frentes de negociación entre Washington y Pekín.
Durante la administración Trump anterior, China desplegó un protocolo ceremonial completo que incluyó recepciones en la Ciudad Prohibida y actos de estado que proyectaron una imagen de cooperación entre ambos gobiernos.
Los expertos anticipan que esta ocasión será menos ostentosa en cuanto a ceremonial y más directa en los temas sustantivos.
¿Cuáles son los principales temas en conflicto?
Los aranceles y las políticas comerciales proteccionistas representarán el eje central de tensión en estas conversaciones.
Trump ha promovido aumentos arancelarios sobre productos chinos, mientras que Pekín ha respondido con medidas similares contra exportaciones estadounidenses. Estas medidas afectan sectores como el tecnológico, agrícola y manufacturero de ambas economías.
La cuestión tecnológica añade otra capa de complejidad a las negociaciones. Estados Unidos ha restringido la venta de tecnología avanzada a empresas chinas y ha cuestionado la propiedad intelectual en transacciones comerciales. China, por su parte, ha defendido su posición argumentando sobre soberanía económica y acceso a mercados equitativo.
Las diferencias geopolíticas también marcan la agenda. Temas como Taiwán, el Mar de China Meridional y la presencia militar estadounidense en la región generan desacuerdos profundos entre ambas administraciones.
Pekín considera estas áreas como parte de su esfera de influencia, mientras que Washington mantiene compromisos de seguridad con aliados regionales.
¿Qué esperar del protocolo de esta visita?
A diferencia de 2017, cuando el gobierno chino organizó una cena de estado y permitió que Trump visitara la Ciudad Prohibida con un acceso privilegiado, esta ocasión probablemente se limitará a reuniones más formales y menos ceremoniales.
Los analistas indican que China buscará proyectar una postura firme sin ofrecer concesiones simbólicas a través del protocolo.
Las delegaciones de ambos países llegarán a la mesa de negociación con posiciones definidas. Trump busca reducir el déficit comercial con China y proteger la industria estadounidense, mientras que Xi Jinping pretende mantener espacio para el crecimiento económico chino y la consolidación tecnológica del país.
Fuentes diplomáticas han indicado que no se esperan anuncios de grandes acuerdos comerciales durante la visita, sino más bien un intercambio de posiciones para evaluar márgenes de negociación futura.
Fuente: Tribuna del Yaqui
