San José, Costa Rica.- La policía de Costa Rica decomisó 560 kilos de cocaína que viajaba oculta en un cargamento de yuca en la terminal portuaria de Moín.

El hallazgo impidió que la droga llegara a Bélgica, su destino final en territorio europeo. El operativo se concretó gracias a escáneres y nuevos protocolos de control implementados en la terminal.

¿Cómo se realizó el descubrimiento?

Los escáneres utilizados en la terminal portuaria detectaron anomalías en el contenedor que despertaron sospechas entre los inspectores. Las nuevas medidas de control permitieron una revisión más profunda de la carga.

Los agentes encontraron los 560 kilos de cocaína distribuidos dentro del cargamento de yuca, aprovechando la cobertura que proporciona un producto agrícola voluminoso.

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La terminal de Moín funciona como uno de los puntos críticos para el movimiento de contenedores en Centroamérica. Las autoridades costarricenses han reforzado los procedimientos de inspección en este puerto durante los últimos meses.

El uso de tecnología avanzada de escaneo permite detectar inconsistencias en la densidad y composición de las cargas.

¿Cuál es el impacto de este operativo?

El decomiso evitó que una cantidad significativa de cocaína ingresara al mercado europeo a través de rutas tradicionales de tráfico.

Los 560 kilos representan un golpe considerable a las estructuras delictivas que operan en la región centroamericana. Bélgica es un destino frecuente para envíos de cocaína procedentes de Sudamérica, que utilizan puertos centroamericanos como punto de transbordo.

Costa Rica ha identificado la ruta de puertos como una de las principales vías de salida del narcotráfico hacia mercados internacionales. El operativo en Moín demuestra la efectividad de los nuevos protocolos desplegados en las terminales portuarias.

Las autoridades continúan incrementando la vigilancia en estos puntos estratégicos de entrada y salida de mercancías.

La yuca es un tubérculo que se produce en grandes volúmenes en Centroamérica y genera cargas regulares de exportación hacia diversos países.

Los traficantes aprovechan productos legítimos para camuflar drogas ilícitas entre embarques internacionales. Este método es común en puertos donde los volúmenes de carga dificultan inspecciones exhaustivas sin tecnología especializada.

El decomiso marca un incremento en la sofisticación de los operativos de incautación realizados por las autoridades costarricenses.

Los escáneres permiten revisar contenedores sin abrirlos completamente, acelerando el proceso de inspección. Esta eficiencia reduce los tiempos de retraso en el movimiento de carga legítima mientras mejora la detección de contrabando.

Fuente: Tribuna del Yaqui