Guerrero, México.- Un muerto, dos menores desaparecidos, casas incendiadas y 16 familias desplazadasque buscan refugio entre los cerros para protegerse de la violencia, es parte del saldo que ha dejado la violencia que azota las comunidades serranas deGuerrero, sobre todo, en los municipios de Zihuatanejo, Petatlán y Coyuca de Catalán, trasataques armadosrealizados por presuntos integrantes del grupo delictivoLa Familia Michoacana.
De acuerdo con la información que circula en medios de comunicación locales, las comunidades de Puerto Las Ollas, Rancho Nuevo y El Nogal han sido testigos de agresiones brutales que han destrozado la vida de sus habitantes; según los testimonios de las víctimas, losgrupos criminales irrumpieron en las localidadescon extrema violencia. En el caso de El Nogal, se reportó la desaparición de dos menores de edad,Joshua ‘N’, de 10 años ySergio ‘N’, de 14 años de edad.
Violencia en Guerrero 16 familias desplazadas, menores desaparecidos y casas incendiadas
Nuestra gente está escondida en los cerros, aterrorizada y sin saber qué hacer. En El Nogal, del ejido Río Frío,
Violencia en Guerrero 16 familias desplazadas, menores desaparecidos y casas incendiadas
municipio de Petatlán, pedimos ayuda al gobierno estatal y federal, pero no llega”, denunció Magaly ‘N’, residente de dicha comunidad.
Es importante destacar que, los ataques no únicamenteobligaron a las familias a abandonar sus hogares, sino que también destruyeron la infraestructura de estas comunidades; en Puerto Las Ollas y El Nogal, al menos una vivienda fue incendiada, sumándose a losdaños materiales sufridos por los desplazados.
Nos prometieron apoyo desde Petatlán, pero los refuerzos no llegaron más allá de Rancho Nuevo, que se encuentra antes de llegar a El Nogal. Estamos desamparados”, agregó.
La situación de inseguridad en estas regiones serranas, ha dejado a las comunidadesatrapadas en la violencia y el abandono; con la falta de presencia de las autoridades, los habitantes se sienten cada vez másexpuestos a los embates de los grupos criminales, que imponen control mediante laviolencia y el terror.
Además, los desplazamientos forzados en Puerto Las Ollashan afectado al menos a 16 familias, que ahora viven en condiciones precarias, sin acceso a servicios básicos ni apoyo gubernamental. La violencia no solo ha dejado huellas físicas como casas destruidas, sino también los daños emocionales dequienes han perdido a sus seres queridos.
Por ello, el llamado de las comunidades afectadas a las autoridades es urgente y desesperado, pues exigen medidas inmediatas para garantizar suseguridad, localizar a los menores desaparecidos y permitir el retorno seguro de las familiasdesplazadas a sus hogares, sin embargo, la respuesta gubernamental hasta ahora ha sido insuficiente, incrementando la sensación de abandono y vulnerabilidad de las víctimas.