Londres, Reino Unido.- El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó la detección de una operación de un submarino ruso en áreas marítimas cercanas a su territorio. Ante este movimiento, las fuerzas armadas británicas organizaron un despliegue de personal, buques y aeronaves para enviar un mensaje directo a la administración de Vladimir Putin y asegurar la integridad del país y de sus aliados en la región.
Esta maniobra rusa formaba parte de un plan que buscaba desviar la atención de los sistemas de vigilancia. Mientras el submarino centraba el interés de los radares en zonas del norte, otros navíos pertenecientes al Directorio Principal de Investigación en Aguas Profundas (GUGI) realizaban tareas en puntos estratégicos. Los objetivos de estas naves eran las redes de cables de fibra óptica y los sistemas que hay en el fondo del mar.
El seguimiento de la nave rusa se realizó en conjunto con las fuerzas de Noruega y se extendió durante varias semanas desde que el submarino ingresó en dichas aguas. Para contrarrestar esta presencia, el Reino Unido movilizó la fragata HMS St Albans, el buque de apoyo RFA Tidespring y aviones de patrulla marítima RAF P8. Estas unidades utilizaron sonoboyas para localizar de forma precisa la ubicación de las embarcaciones extranjeras.
La respuesta de defensa se expandió también hacia el Canal de la Mancha y el Mar del Norte. En estas zonas, las fragatas HMS Somerset y HMS Mersey, junto al buque cisterna RFA Tideforce y helicópteros tipo Wildcat, mantuvieron una vigilancia constante sobre los buques de guerra rusos. Respecto a estos hechos, el primer ministro Keir Starmer manifestó que su gobierno “no dudará en actuar y exponer la actividad desestabilizadora de Rusia”.
Por su parte, el secretario de Defensa, John Healey, dio un mensaje contundente tras reconocer la labor de sus tropas: “A Putin le digo, te vemos, vemos tu actividad sobre nuestra infraestructura submarina. Debes saber que cualquier intento de dañarla no será tolerado y tendría graves consecuencias“. La importancia de esta vigilancia reside en la fragilidad de la fibra óptica submarina.
Por estos cables transcurre casi la totalidad del flujo internacional de datos. Un daño en esta red provocaría fallos graves en las transferencias de dinero, las tareas de las empresas y el acceso a contenidos informativos en tiempo real en todo el planeta. La presencia de las unidades británicas busca asegurar que estas rutas de comunicación permanezcan seguras frente a cualquier intento de sabotaje o interferencia externa.
Fuente: Tribuna del Yaqui
