El Sangarro, Micoacán.- El pasado domingo 12 de abril, durante la noche, se registró el homicidio de Roberto Chávez en el poblado de El Sangarro, ubicado en el municipio de Madero, Michoacán. Chávez era un activo defensor del medio ambiente y centraba sus esfuerzos en combatir la tala ilegal de árboles en la zona serrana. El ataque ocurrió mientras el hombre caminaba junto a su familia tras haber cenado en un restaurante.
Según los reportes, sujetos en posesión de armas de fuego dispararon en tres ocasiones contra su cabeza, lo que le causó la muerte de forma instantánea en la vía pública. Este hecho violento sucedió pocos días antes de que el activista acudiera ante la Fiscalía General del Estado de Michoacán para presentar una denuncia de carácter penal contra grupos de taladores que operan en la región.
Chávez formaba parte del Comité de Defensa Ambiental de El Sangarro, una agrupación ciudadana conformada por vecinos que se encargan de vigilar los montes y registrar la presencia de personas armadas que dañan el ecosistema. La situación de inseguridad ha generado una fuerte reacción entre los habitantes de municipios como Tacámbaro, Morelia, Charo, Tzitzio, Tiquicheo y Acuitzio del Canje.
Los pobladores de estas zonas serranas han manifestado su exigencia para que las autoridades ministeriales investiguen a Juan Carlos Gamiño Camacho, actual alcalde de Madero, quien llegó al cargo mediante la coalición de los partidos Morena y del Trabajo. Las acusaciones de los pobladores sugieren que el edil, a través de los agentes de seguridad ciudadana del ayuntamiento, brinda protección a los grupos delictivos encargados de explotar los recursos naturales de la zona.
Tras el ataque armado, los responsables del crimen consiguieron escapar del lugar sin ser identificados, mientras los parientes de la víctima pedían apoyo a los cuerpos de emergencia. Cabe recordar que este no es el primer acto violento contra los protectores del bosque. El 6 de noviembre de 2025, el también activista Javier Gómez fue objeto de un atentado en su propio domicilio. Aunque logró salir con vida, tuvo que abandonar su hogar y desplazarse a otro sitio con su familia.
Fuente: Tribuna del Yaqui y FGJE Sonora
