Ciudad Obregón, Sonora.-La muerte de ciudadanos ilustres siempre es un proceso desgarrador, pero que se mitiga si uno va revisionando la estela que dejaron y que generalmente va enmarcada bajo una lógica sencilla: Mejorar a las personas y comunidades que te rodean.

Nacido en 1927 y uno de cuatro hijos del matrimonio deAlfonso BoursyRosalba Almada,Enrique Robinson Boursestudió Filosofía e Ingeniería industrial, desarrollando desde muy joven su pensamiento humanista y poniendo los cimientos para una vida que posteriormente dedicó al desarrollo comunitario, al apoyo a la educación de los jóvenes y a los proyectos culturales en Sonora.

Inició su vida laboral en la industria automotriz, bajo la tutela de su padre pero pronto fue expandiendo sus áreas de influencia.

Junto con su hermanos, en 1952, fundaría la empresaBachoco. El anecdotario de esta génesis cuenta que su interés por la industria avícola comenzó como un mero pasatiempo; poco a poco ese interés se fue traduciendo en la compra de cientos de aves que guardaron en su garaje; una de esas historias que comienzan con los obstáculos predeterminados y que es la perseverancia y la voluntad, la clave de su éxito.

Su huella es mayúscula

Fue en 1971 cuando la empresa empezó a posicionarse también en la venta del pollo. De ser empresa local, pronto se convirtió en un referente regional, todo bajo una dinámica de optimizar y eficientar los recursos. En la década de los 90′ se expandió hacia el sureste. En 1994, Bachoco da un paso importante en aras de la competitividad y forma el Consejo Técnico Administrativo, al que Don Enrique perteneció.

En 1997, con su visión empresarial, la llevó a la modernidad económica al hacer que se convirtiera en industria pública en los mercados financieros deMéxicoyNueva York. Hoy, Bachoco es la empresa líder en México y una de las diez más grandes a nivel mundial en el ramo avícola.

Además de sus historias de éxito empresarial, hizo aportes significativos en la esfera social: es miembro delSalón de la Fama de la Apicultura Latinoamericana,participó en laFundación Mexicana para la Saludy en elInstituto de Fomento e Investigación Educativa.

De personalidad meditada pero con muchas inquietudes, Enrique Bours también fungía como miembro en los consejos técnicos de la empresa de autopartesRassiniy en la empresa de telecomunicacionesMegacable.

Hace 18 años, se retiró de la vida laboral y pública pero siguió desarrollando proyectos sociales, como la fundaciónTichi Muñoz, LaCasa Rosalba, proyecto inédito en el noroeste mexicano, pues abrió un precedente para la iniciativa privada de apoyar la educación artística.

Sus últimos años lo pasó en su amadoCócorit, donde por años, durante las tardes, salía a caminar desde su casa hasta la plaza, regalando saludos a los adultos y dulces y paletas “payaso” a los niños que lo esperaban con alegría.

Tras su sensible fallecimiento varias organizaciones, empresarios y figuras políticas, no solo del estado sino del país, expresaron sus condolencias a la familia a través de las redes sociales. LaUnión Nacional de Avicultoresfue la primera en dar el anuncio del fallecimiento.

Don Enrique logró incentivar y promover una vida cultural en la comunidad que tantó ayudó y amó. Le sobreviven sus hermanos Rosalba y Javier, así como sus hijos y nietos. Descanse en paz.