Ciudad de México.-“Primero los pobres” es una frase clave en el discurso delpresidente Andrés Manuel López Obradordesde que eracandidato; apostar al respaldo de los sectoresmarginadosle trajo buenosdividendos, impulsándolo para vencer en laselecciones de 2018.
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Propios y extraños entendían que la base del gobierno obradorista sería disminuir la pobreza en México a través de programas sociales, subsidios y un agresivo modelo de desarrollo social, con políticas públicas de vanguardia que acabaran con la brecha de clase histórica que ha sufrido el país.
Y aunque en el discurso así ocurrió desde el día uno del actual gobierno, en los hechos la pobreza no ha disminuido, ni las brechas entre los diferentes estratos económicos se han cerrado, ni mucho menos se avanzó en ofrecer igualdad de oportunidades en al menos uno de los rublos básicos del desarrollo comunitario.
De hecho, de acuerdo con el análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2016 un 50.8 por ciento de la población se encontraba debajo de la línea de pobreza por ingresos, cifra que se incrementó a 52.8 por ciento en 2020, o lo que es lo mismo, 2 por ciento más de la población es pobre con la 4T al mando.
Particularmente, bajo el mando de López Obrador, todos los rangos de pobreza aumentaron, lo que detalla la errática posición de su gobierno, que sólo en la retórica ha combatido la pobreza y la marginación social.
El gobierno de Enrique Peña Nieto entregó (2018), según el Coneval, en 41.9 por ciento la población en pobreza, en 7.0 por ciento la ubicada en pobreza extrema, y en 8.0 por ciento la vulnerable en por ingresos; por otro lado, el porcentaje con ingreso inferior a la línea de pobreza quedó en 14 puntos porcentuales.
Dos años después, ya con la 4T en el poder, todas las mediciones empeoraron (ver gráfica), lo que echa por tierra el éxito de la política social del actual gobierno, que pese a la insistencia de promover que en ningún otro sexenio se ha abatido la pobreza, la realidad le estalla en las manos. 3.8 millones de mexicanos más cayeron en sus garras para un total de 55.7 millones.
Gonzalo Hernández Licona, director de laREDdePobreza Multidimensional, en conjunto conMéxico, ¿Cómo Vamos?, explica que los resultados negativos en la materia tienen su raíz en varios aspectos, destacándose una caída en el poder adquisitivo (5.8 por ciento) en los hogares, el hecho de que 15.6 millones hayan perdido acceso a servicios de salud, un mayor rezago educativo (un millón de menores dejaron la escuela) y que al menos otro millón incrementó su inseguridad alimentaria, es decir, les fue más difícil comer.
Los programas, la respuesta
Ante la evidencia crítica, el gobierno federal buscó paliar la situación a través de programas sociales y transferencias gubernamentales directas, lo que, de acuerdo con los expertos, no es una mala política, siempre y cuando te alcancen los recursos para una cobertura tal que se refleje en las estadísticas.
El problema es que si bien el incremento de ingresos de la ciudadanía a través de este modelo creció al 45 por ciento, en términos reales esto sólo significa que el incremento al ingreso familiar es de tan sólo 1.6 por ciento, que de ninguna manera compensa la caída del ingreso laboral.
De hecho, según datos delConevaly elInegi, el diez por ciento de la población más pobre recibe treinta por ciento menos de apoyos gubernamentales.
El gobierno creyó que una agresiva política social permitiría equilibrar la balanza del golpe que dio la pandemia a la economía, lo cual no fue así, lo que se puede explicar en la falta de focalización de tales programas, pues al abrirlos completamente, entonces los deciles marginados recibieron menos.
De acuerdo a datos oficiales, los hogares más pobres pasaron de una cobertura de 56 por ciento de programas gubernamentales y transferencias directas a un 37 por ciento, y mientras en promedio el ciudadano más pobre incrementó en 16.6 por ciento su beneficio, los deciles sociales más ricos lo hicieron en 257 por ciento. En resumen, la política social ha fracasado.
Sonora, en la cornisa
El drama nacional no exenta aSonora, que ha visto cómo de 2016 al 2020 (última medición nacional) la población con algún tipo de pobreza fue de 990 mil sonorenses, equivalente al 29.9 por ciento de su población total.
Si bien es cierto esta cifra no está entre las peores del país, si representa un gran reto para el gobierno deAlfonso Durazo, que debe atender la crisis que representa tener a un tercio de la población con carencias elementales.
Fuente: Staff