Ciudad Obregón, Sonora.-Lo que antes eran vitrinas llenas de coloridos panes ahora están casi vacías, y es que ante la inflación las pequeñas panaderías locales han sidoforzadasa producir menos eincrementar sus precios. Lo mismo pasa con las tortillerías que al ser establecimientos minoristas no pueden competir con las grandes industrias.

Sólo para medir el gran impacto que ha tenido el alza en los precios de las principales materias primas, como la harina, hay que decir que laAsociación Nacional de Proveedores de la Industria Panificadora(Anpropan), estima que el precio del trigo aumentará un 22%, lo que significaría el mismo aumento para el pan dulce.

Mismo caso con latortilla, de acuerdo alSistema Nacional de Información e Integración de Mercados(Sniim), durante el mes de agosto, en Sonora el precio por kilogramo de la tortilla de maíz, se encuentra en un promedio de 24.83 pesos, es decir 6 por ciento por encima de los 23.39 pesos promediados en el mes de enero. Pero es peor si hablamos de las de harina que en promedio el kilo pasó de costar 35 pesos a 55 pesos como mínimo.

Buscan sobrevivir

Panaderos señalan a TRIBUNA que el incremento en los precios de las principales materias primas, como la harina, el aceite, la manteca y el azúcar, ha provocado un aumento en los precios para poder elaborar sus productos, derivando en la reducción del margen de utilidad, así como en limitar la elaboración de cada pieza.

Manuel de Jesús Sosa, panadero, compartió que actualmente el saco de harina de trigo de 44 kilos se cotiza en promedio de 810 pesos, cuando a inicio de año lo adquirían en alrededor de 400 pesos.

Pero no sólo la harina, también hemos sufrido el aumento de la manteca, aceites, huevo, incluso la vainilla; y como comercio no podemos subir los precios de manera proporcional a lo que nos cuestan los insumos porque la clientela deja de comprar”, detalló para este medio.

Del mismo modo agregó que por lo anterior se elabora menos pan del que habitualmente se vendería. “Vamos midiendo cuáles son los que se están vendiendo y cuáles no, así como la cantidad que nos resulte favorable para tener ganancias, ya que no sólo es comprar los ingredientes, sino todo lo que implica desde el horneado, pago a empleados, renta y servicios del local, los pequeños comercios no somos como las grandes empresas que pueden comprar toneladas de harina y almacenarla, para nosotros es un precio nuevo cada que surtimos”.

Por su parte, Yesenia, empleada de una panadería en el centro de Ciudad Obregón, apuntó que pese al esfuerzo para no afectar a sus consumidores y mantenerse competitivo en el mercado, el comercio se ha visto en la necesidad de subir el precio de la pieza de pan.

En el caso del bolillo pasamos de 5.50 pesos la pieza a 6.50, y en el pan dulce también se ha visto reflejado el aumento, lo cual nos ha disminuido las ventas hasta en un aproximado del 50 por ciento”, declaró.

A fin de poder conservar utilidades y no desperdiciar insumos, explicó que se han reducido las variedades de pan que se ofrecían, ejemplificando que si se contaban con 10 variedades se han reducido a 6. “Aunque la mayoría de los panes se realizan con la misma base, algunos tienen ingredientes adicionales, los cuales al igual que la harina o el aceite, han ido al alza, como la canela o la vainilla”.

Tortillerías también sufren

Blanca Martínez, empleada en un comercio de venta de tortillas de harina, señaló que debido al incremento de los insumos tuvieron que subir el precio del producto pasando de 38 pesos por kilo a 45 pesos, debido a que, aunque es un comercio pequeño, en él trabajan cuatro empleados que dependen de ese trabajo.

Si bien se busca no afectar a los usuarios, si hay que recordar que no subimos el precio para incrementar ganancias, sino para poder mantener el negocio”.

Pedro García, dueño de una tortillería, agregó que aun cuando el subir el precio del kilo de tortillas no afecta en gran medida sus ventas, si trata de no afectar a la clientela, sacrificando margen de ganancias. “La tortilla al ser un producto de alta demanda por la ciudadanía, incluso necesaria para cualquier comida, la gente sigue procurando tenerlas en sus mesas, y si suben de precio, pues buscan compensarlo privándose de otro artículo”.

Finalmente, aclaró que, pese al aumento de precios de los insumos, se hace lo posible por no incrementar los precios. “Tengo varios proveedores de artículos, como frijoles caseros, chorizo o queso que me traen a vender, gente que buscan ganarse un ingreso para vivir, y por ejemplo el muchacho que venía a vender pan ya dejó de vender porque ya no le sale, por esos casos intento de mantener precios accesibles”.

Fuente: Tribuna