Ciudad Obregón, Sonora.-Luego de la violencia que azotó aJaliscoyGuanajuatola semana pasada, la cual derivó en actos de terrorismo por parte del crimen organizado, el presidenteAndrés Manuel López Obradorpreguntó en la mañanera del pasado viernes: “¿se imaginan si los policías no hubieran tenido apoyo de las fuerzas armadas?”, con la intención de justificar su intento de que laGuardia Nacionalpase formalmente a manos de laSecretaría de la Defensa Nacional(Sedena).

Pero lo dijo también como preámbulo a un anuncio que cimbró a la comunidad: su deseo de que militares y marinos continúen en las calles después de que su sexenio termine, pues no ve otra manera de atender la crisis deinseguridadque subyuga al país, y la que su gobierno no ha logrado menguar.

“Hay que prolongar el mandato, lo que establece el (artículo) transitorio (en la Constitución). Sí, una reforma constitucional es lo ideal, pero tenemos que buscar la forma porque nos están bloqueando (en la legislación); en lugar de ayudar hay la intención de que no podamos hacer nada, y no les importa que se trate de asuntos de seguridad”, dijo el viernes tras ser cuestionado sobre las duras críticas de la sociedad civil organizada sobre su deseo de, a través de decretos, formalizar la militarización.

En resumen, no solo no cumplirá su promesa como candidato de que los soldados y marinos regresarían a sus cuarteles, sino que aspira a darles más poder. Esto, de acuerdo a los expertos en el área, es un retroceso significativo para el país, que, en lugar de avanzar hacia una profesionalización de sus policías, que promueva el mando civil para que se planee desde la administración pública y no desde la óptica castrense, acude a la salida más fácil: dejar a los mandos castrenses la estrategia de una guerra contra elcrimen organizadoque suma ya 16 años y casi 400 mil asesinatos.

El asunto deriva en situaciones complejas socialmente, una de ellas está en que militares y marinos van copando los espacios públicos, cargos oficiales y monopolizando la estrategia de prevención y combate al crimen, todo mientras la sociedad queda en el desamparo.

  • Perversidad

Se ha tenido un proceso perverso para llegar a esto; primero vendieron la idea de que el uso de las fuerzas armadas era por una excepción, después nos dijeron que era para reforzar, y luego ya lo quieren convertir en un tema constitucional, lo que revela que ninguno de los tres últimos gobiernos ha logrado construir una estrategia que regrese a lo civil la estrategia de seguridad”, explicaAndrés Sumano, investigador delColegio de la Frontera Norte.

Los estudios realizados sobre el tema destacan que las fuerzas armadas comenzaron como respaldo y auxilio de las policías locales y estatales, para, poco después, desplazarlas y comandar operativos, rondines y proyectos dentro de las corporaciones. Después, sin pocas veces desmantelar direcciones y departamentos enteros de seguridad pública, comenzaron a tomar el mando mediante elementos en retiro.

Para las autoridades municipales y estatales siempre será más fácil entregar la seguridad que enfrentarla con una estrategia, entonces escucharon los cantos de sirena y se las dieron a los militares, algo que, está comprobado, prácticamente no funcionó en ningún lado, pues los índices criminales no bajaron por tenerlos al frente de las corporaciones”, dice Alejandro López Cárdenas, especialista en el área.

La excusa para ceder ante los mandos castrenses suele ser que las policías no funcionan o que son corruptas, pero los estudios dicen otra cosa; la investigadora del Centro de Investigación Económica,Catalina Pérez Correaexplica que “las policías civiles no han funcionado porque no han querido que funcionen, nunca se les han dado los recursos necesarios e indispensables, por lo que las diferencias económicas, laborales y sociales entre un soldado y un policía son impresionantes”.

  • Copar espacios

Muestra de los tentáculos alargados del ejército están las condiciones en que operan en Sonora; particularmente enCajeme, no sólo el ayuntamiento debe pagar 800 mil pesos mensuales para cubrir los gastos de los elementos que operan en la ciudad y alrededores, sino que debió ceder espacios.

Actualmente, los Centros de Usos Múltiples deCiudad ObregónyCócoritlos ocupan los soldados, que hace poco solicitaron a las autoridades municipales cinco espacios más (incluyendo la Casa del Migrante) para usarlos como bases de operaciones. A esto debemos sumar los que, si no existe un cambio radical de postura, ocuparán elMuseo de los Yaquis. Los expertos rechazan tajantemente esta clase de control de los espacios, pues, coinciden, se trata de una ventana para darles más atribuciones y contacto con la ciudadanía.

Se les está facultando (con las propuestas presidenciales) para hacer combate contra el crimen organizando, se les está facultando para ser policías de seguridad cotidiana, para vigilar las calles, incluso para poner infracciones administrativas, ¿cómo es esto posible? Esto no es una respuesta al crimen organizado”, concluye Pérez Correa.

Fuente: Tribuna