Ciudad Obregón, Sonora.-Como un caramelo, con la intención de abrirse mercado entre los másjóvenesy lasmujeres, es como los cárteles comenzaron a introducir laspastillasdefentanilo, la droga de moda enEstados Unidos, tan adictiva que ha generado una crisis de salud en varios estados de dicho país.
Lo que eran piezas de un blanco inerte, hoy son píldoras de colores, algunas con formas específicas como corazones, flores o emojis, cuyo fin es atrapar en el espiral de consumo a cientos de miles de clientes potenciales en las calles estadounidenses.
Fentanilo arcoíris es como le llaman ahora, es muy parecido a un dulce”, explicaMichael Humphriesdel CBP (Customs and Border Protection). En Nogales, Arizona, la zona de trabajo de este elemento, se han confiscado cientos de miles de cargamentos, lo que revela varias cosas.
Por un lado, que las fronteras de Sonora siguen siendo de las más porosas del país y, por ende, de las preferidas de los grupos criminales para enviar drogas hacia Arizona y California, esencialmente; por otro, que el mercado es tan grande que para los cárteles valdrá siempre la pena disputar las plazas y las rutas, lo que ayuda a explicar por qué la violencia, más allá de los discursos triunfalistas de los gobiernos, no cesa. ¿Y cómo hacerlo si, particularmente con esta droga, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa encontraron su mina de oro?
Queda claro, los criminales continúan en la búsqueda de sofisticar su negocio y que, en ese plan de mercadotecnia, resulta fundamental controlar caminos, terrenos y aduanas.
Esto puede ser una nueva tendencia entre los grupos criminales trasnacionales”, declaró Humphries a la prensa internacional. Y preocupa, de un lado de la frontera y del otro también.
“Se trata de un modelo de negocio nuevo, en donde la gente de los cárteles está intentando abrirse mercado a través de hacer más atractiva la droga a través de nombres, colores o formas: no es más que un capitalismo de narcóticos a toda ley”, explica Rodrigo González, investigador de la Universidad Iberoamericana.
Catapulta sonorense
Sonora tiene un problema mayúsculo, se sabe: sus fronteras son inundadas de fentanilo y metanfetaminas por parte de los cárteles, que aprovechan la ubicación privilegiada que les otorga para armar su lucrativo negocio.
A las costas (Guaymas y Puerto Libertad) llegan los precursores químicos en barcos provenientes de China y la India; en sus valles y montañas se establecen los laboratorios clandestinos para producir las pastillas y, por último, sus caminos (legales y clandestinos) permiten llevar la droga a la frontera con relativa facilidad.
Estos estupefacientes, particularmente el fentanilo es ya considerado una epidemia en Estados Unidos; en Tucson, una ciudad cercana y con lazos con Sonora, es ya la primera causa de muerte entre los jóvenes, de acuerdo con la prensa local.
De hecho, en los últimos meses el trasiego y, por ende, el decomiso de dichas drogas fue al alza de forma importante, como lo detallan los datos oficiales de las autoridades norteamericanas.
Acorde a lo que reportó el CBP, en lo que va del año sólo en la frontera entre Arizona y Sonora se han confiscado 1,179 kilogramos, es decir, más de una tonelada de fentanilo, el equivalente a casi 18 millones de pastillas.
Si se considera que sólo se confisca una tercera parte, ya podemos darnos cuenta de la cantidad de drogas que están llegando al país desde México”, dijo para la BBC Michael Boering, analista de seguridad.
Cabe destacar que a las cifras anteriores no se les agregó el súper decomiso de la semana pasada en el cruce entre los Nogales, donde los narcotraficantes pretendían pasar por la garita un tráiler que contenía 1.27 millones de píldoras.
Estas drogas también venían de colores y con diversos grabados. La oficina del CBP en Tucson mostró su preocupación por estos nuevos acontecimientos, además de señalar que los grupos criminales no sólo pretenden llegar a los mercados más jóvenes, incluyendo menores, sino también que se las han ingeniado para llevar a ciudadanos norteamericanos y mexicanos con visa a trasladar pastillas de las maneras y en los sitios más inverosímiles.
Fuente: Tribuna