Ciudad Obregón, Sonora.-Sensación de asco y preocupación es lo que se ve reflejado en los rostros de los vecinos del fraccionamientoSan Rafael, pues día a día sus hogares son penetrados por el mal aroma proveniente del problema de drenaje colapsado que existe; TRIBUNA hizo una visita y recolectó algunos testimonios, mismos que se narran a continuación.

Mi recorrido inicia por las callesLoretoyEjército Nacional, donde algunos vecinos salen de sus casas, agachan lacabezay se desplazan rápidamente a sus destinos. “No se puede ni salir”, me dice uno de ellos apresurando su marcha y brincando los charcos.

  • Mantienen la esperanza

Continúo mi recorrido hasta llegar a una de las viviendas, al tocar la puerta sale Marcos Favela, quien narra un poco de cómo es realmente vivir entre “lagunas negras; aquí estuvieron arreglando el problema las autoridades hace unas semanas, sin embargo, el problema volvió casi de forma inmediata.

Hemos hecho el reporte en muchas ocasiones pero no dan solución al asunto; aun así mantenemos la esperanza de que lo arreglen, pero esta vez de verdad”, comenta el ciudadano, mientras dirige su mirada a la calle. “Aún no hay mosquitos pero no tardan en venirse, y estamos con el problema del dengue. Esperamos no llegar a eso”, menciona antes de retirarse.

  • Viven encerrados

Al avanzar por una de las calles, encuentro a otro de los habitantes, quien se identifica como Jorge Mendívil; afuera de su vivienda el cajemense lava su carro con ayuda de una cubeta.

Es vivir encerrados, he estado aquí algunos minutos porque estoy lavando mi carro pero el olor no nos deja estar tanto tiempo afuera sin sentir asco. Las puertas y ventanas de la casa están cerradas la mayor parte del día porque cuando el aroma entra no se va tan fácil”, menciona con preocupación.

Platicando con él, Jorge menciona que se trata de un problema que lleva mucho tiempo existiendo, sin embargo coincide en que hace semanas personal asistió al lugar y trabajó en él, volviendo el problema en semanas posteriores. “Nosotros esperamos que vuelvan y hagan el trabajo bien, realmente nos urge que nos atiendan porque, cómo dije, es tener que estar encerrados o sacarle la vuelta a los charcos que hay cada vez que ocupamos ir a las tiendas”, expresó el habitante de este fraccionamiento.

Antes de abandonar el lugar echo un último vistazo; observo que en la zona algunos menores con sus uniformes escolares brincan el agua, tapándose la nariz por el mal aroma. En otra de las esquinas, algunos perros aparentemente callejeros se acercan a olfatear las aguas negras. “Nos estamos arriesgando a muchas enfermedades”, me dice una persona.

Fuente: Tribuna