Empalme, Sonora.-La realidad superó a la expectativa y la crisis de seguridad que vivenGuaymasyEmpalmele explotó en las manos a las autoridades, que se han visto superadas por los últimos hechos donde se han visto involucradas áreas de la sociedad profundamente vulnerables.
A tal grado que el gobernadorAlfonso Durazodebió encabezar la reunión de laMesa de Seguridad Estatal en Empalme. Y no era para menos, pues la pequeña ciudad del sur del estado fue noticia nacional y estatal, además de hacerse viral en las redes sociales.
Si bien la prensa de la capital del estado hizo mutis general, no ocurrió así en las diferentes plataformas digitales y en los medios del centro del país, los cuales coincidieron en replicar que el enfrentamiento entre dos grupos del crimen organizado se dio en las inmediaciones de una escuela.
Las imágenes donde los pequeños estudiantes se ponen pecho tierra y se refugian como y con lo que pueden mientras afuera de su centro de estudio ocurren asesinatos, le dieron la vuelta al mundo, dejando la imagen de Sonora por los suelos.
- Más de lo mismo
Tras la citada Mesa de Seguridad las autoridades evitaron dar detalles específicos sobre los hechos, y terminaron en las medidas y promesas habituales, que se ha demostrado que en poco han ayudado y su cumplimiento es bastante menor: más elementos de seguridad a la región y el compromiso de que no habrá impunidad.
“Dando seguimiento puntual a los hechos ocurridos estos días, que reitero, no quedarán impunes”, dijo Durazo a través de sus redes sociales, al tiempo que la secretaria de seguridad, María Dolores del Río dio a conocer que “reforzarían la seguridad”.
Por su parte, Francisco Sergio Méndez, delegado estatal de la Fiscalía General de la República (FGR) garantizó que “Empalme tomará paz y tranquilidad que la sociedad espera, se va a lograr” tras las decisiones tomadas, las proyectadas y el trabajo de la Mesa de Seguridad.
Estamos trabajando”, apuntó.
- Zona de guerra
Tan sólo hace tres días, el propio gobernador reconoció que la violencia que tanto Guaymas como Empalme han vivido en la última semana se debieron al intento de liberar a un preso del Centro de Reinserción Social (Cereso), así como a los choques entre grupos criminales.
En esa oportunidad, Durazo aseguró que la población no estuvo en peligro, esto pese a que los habitantes opinaron diferente.
Tal mensaje no fue sostenible en el tiempo, pues el caso de la escuela Vicente Flores Murillo demostró que los criminales tienen control sobre amplios territorios de la región, al grado que pueden asesinar a plena luz del día y en áreas populares a las que les rompen la cotidianeidad mediante furia y balas.
“Estamos hablando de la ocupación de los espacios, de, a través del monopolio de la violencia, dejar en claro a la población que ellos mandan, que no hay autoridad que haga valer el estado de derecho; la idea de esto es que la gente tenga que modificar su modo de vida, con la finalidad de que recuerden siempre quién los obligó a ello”, explica el académico Andrés Sumano.
Lo que el investigador señala se ejemplifica con la exigencia de los padres de familia de la escuela Flores Murillo: que sus hijos tengan clases virtuales y así evitar exponerlos nuevamente al fuego criminal.
Sobre esto, el alcalde Luis Fuentes pidió a los padres “que tengan la confianza en las autoridades competentes, confianza en que se harán nuevas estrategias, (pedirles) que no dejen las clases presenciales; vamos a tratar de reunirnos con los padres de familia para dar a conocer los programas que vienen para garantizar la seguridad”.
- Las causas
Guaymas y Empalme sufren el embate del crimen organizado, que disputa esa zona por dos razones fundamentales: el fentanilo y las rutas de trasiego de drogas hacia la frontera.
El arribo de precursores químicos y de millones de pastillas de fentanilo es un negocio multimillonario, auspiciado por la gigantesca demanda de opioides desde Estados Unidos, mientras que las rutas son vitales para sostener dicha estrategia de venta.
Análisis y reportes nacionales e internacionales precisan que hasta cuatro cárteles mantienen intereses en el área, lo que determina su volatilidad y el riesgo para la población.
Fuente: Tribuna