Sonora, México.-Ante las prácticamente nulasnoticias positivasen su primer año de gobierno,Alfonso Durazoha cargado los dados al temaeconómico, amparado en los números deempleos formales generadosdurante dicho lapso, dondeSonoradestaca con 27 mil 398 (de acuerdo a datos delInstituto Mexicano del Seguro Social [IMSS]) al cierre de noviembre.
Pero detrás de dicha algarabía, la realidad es más profunda y lacerante: los análisis oficiales y de las organizaciones especializadas determinan que la economía sonorense, sencillamente, no tuvo avances, se mantuvo estancada sin lograr recuperar sus niveles prepandemia.

En resumen, con la4Tsonorense, la economía no sufrió la transformación prometida. De acuerdo con‘México ¿Cómo Vamos?’, la situación se resume en el crecimiento de la economía en términos generales: 4.1% al cierre de noviembre, cuando la expectativa y necesidad de la entidad era, como mínimo de 4.5 por ciento. En términos generales, la economía estatal tiene cuatro trimestres consecutivos que no supera el 5% de crecimiento. El reporte del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), detalla que Sonora se mantuvo en el lugar nueve en cuanto a economías estatales, sin el menor cambio, caso contrario a Coahuila, Durango o Tamaulipas, que subieron hasta tres lugares en el ranking nacional.
El estado ocupa los primeros lugares entre los estados fronterizos en generación de empleos, inversión y en otros rubros”, dijo Durazo hace unos días pese al contraste de la realidad.
El engaño del número
Tanto el gobierno estatal como elInstituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)han presumido las plazas laborales creadas en Sonora, pero lo que no han explicado es cómo pese a éstas, la productividad ha ido a la baja. ‘México ¿Cómo Vamos?’ explica en su análisis que hace un año el sonorense generaba 217 pesos por hora, y actualmente sólo 205, lo que se explica, a su vez, la precariedad de muchas de las plazas laborales generadas, ya que la pobreza laboral pasó de 30.2 a 30.7% entre la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, más empleos, pero peor pagados.
A su vez, debe destacarse que, en el actual gobierno, la informalidad no sólo se ha mantenido, sino que ha tenido un alza que la sitúa casi en el 40% de la población económicamente activa, lo que significa que, prácticamente, cuatro de cada diez puestos son informales.
Somos hoy la entidad fronteriza que mayor dinamismo tiene en toda la producción industrial”, dijo Durazo en octubre, pero el número no le acompaña.
Sin competitividad
El estudio de competitividad del IMCO no es favorable con Sonora. Ubicado en la posición 24 de 32, es el peor de la franja norte. Para el Instituto, hay varios aspectos que frenan el desarrollo económico y social del estado, destacándose lo que nombran como Sistema de Derecho Confiable y Objetivo, en el cual los homicidios (el quinto peor), la impunidad (93%), y la percepción de inseguridad, son los factores que lo ponen en el suelo.
Al mismo tiempo, en cuanto al sistema político, el IMCO señala que la crisis institucional es tremenda: con una percepción de corrupción del 86% y una pobre participación ciudadana, ahuyentada precisamente por el engranaje corrupto, el desgaste es profundo. Pero también en la sustentabilidad no logra posicionarse como un referente. La eficiencia energética es la segunda peor del país, mientras que en el uso de agua es el décimo peor.
En el análisis, lo que salva a Sonora es la pujanza de su sociedad, no la autoridad; en el índice de Sociedad Incluyente, Preparada y Sana, Sonora es el segundo mejor estado.
Fuente: Tribuna